Movimiento para la Recuperación de Nuestro Petróleo

y los demás Recursos Energéticos

 

 

Encuentro nacional por la recuperación de nuestro petróleo y demás recursos energéticos

 

 

Sábado 15 de noviembre de 2008, Neuquén

 

Intervención del Dr. Horacio Micucci

 

(El Dr. Horacio Micucci fue Secretario del Movimiento Movimiento en Defensa del Petróleo Argentino que presidió el Dr. Adolfo Silenzi de Stagni. Es miembro del Consejo Nacional del Foro Patriótico y Popular e integra el Consejo Asesor de la Revista CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina)

 

En nuestra revista Cuadernos y en el Foro Patriótico y Popular hemos buscado siempre la confluencia del movimiento patriótico-nacional con el movimiento democrático-popular porque cada vez que en nuestra historia confluyeron esos movimientos se abrió un camino venturoso para Argentina y, a la inversa, cuando esos movimientos se separaron y aún enfrentaron (instigados por las potencias de cada época) se abrió el camino de la entrega y la sumisión nacional. Los próceres de la defensa del petróleo argentino, civiles y militares, fueron ejemplo encarnado de esa confluencia. Se unía en ellos lo patriótico-nacional con lo democrático-popular.

 

Por eso quiero recordar en este Encuentro las palabras y las ideas de los próceres del petróleo: los Generales Enrique Mosconi, Alonso Baldrich y de su continuador el Dr. Adolfo Silenzi de Stagni que, creo, tienen total vigencia

 

El Dr. Adolfo Silenzi de Stagni, en su discurso junto a la tumba del General Mosconi, el 12 de diciembre de 1987, explicando ese homenaje, decía:

 

 “Lo hacemos no sólo para recordar su memoria, para destacar que ha sido el militar más preclaro que han tenido las FF.AA. en el curso del siglo, sino también, porque creemos que éste es el recinto adecuado para comprometernos a luchar por la defensa de lo que hemos sostenido en toda una vida, sin ningún tipo de claudicación ni de descanso: el petróleo que se encuentra yacente en nuestro subsuelo es propiedad exclusiva e inalienable del pueblo argentino y sólo debe ser explotado en beneficio del pueblo argentino que está representado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales.”. (Estatal en ese momento).

 

Y continuaba:

 

 “No admitimos ningún tipo de transacción con este principio. No creemos en la “ayuda” de las compañías privadas, sean extranjeras o nacionales, y es por ello que estamos enfrentados a toda la política económica y petrolera del actual gobierno. La defensa del petróleo no es más que un frente de lucha por la liberación nacional de manera que no parcializamos lo que debe ser una auténtica liberación política, económica y social del pueblo argentino. Si concentramos nuestro esfuerzo en esta sola trinchera es porque la consideramos, sin duda alguna, la más importante.”.

 

Es que el petróleo es ante todo un material estratégico, sólo después es un recurso económico. Se nos dijo que el petróleo había dejado de ser estratégico, que era una materia prima más. Se burlaron de la consigna de que petróleo es soberanía.

 

Es conocida la anécdota que cuenta las razones por las cuales el General Mosconi decidió crear YPF. Siendo Jefe de la Aviación Militar del Ejército, al ir a comprar nafta para avión para efectuar un raíd de entrenamiento, un gerente de la empresa norteamericana WICO (subsidiaria de la Standard Oil) no se la quiso vender. Advirtió Mosconi que lo mismo podría ocurrir si se necesitaba ese combustible para defender Buenos Aires de un ataque y se juramentó romper los trust. De allí surgió YPF, antes como un problema de defensa nacional que como una explotación minera de alto rendimiento.

 

Esto vale mucho más hoy, con gobiernos que no son capaces de asegurar ni el precio ni el abastecimiento de combustible, con reservas que se agotan siendo la principal fuente energética, clave para el desarrollo industrial, de interés agrícola, como combustible y materia prima para producir fertilizantes así como decenas de miles de productos petroquímicos indispensables para nuestra vida diaria.

 

Es decir, es un material estratégico clave para la Independencia Nacional y su Defensa y además un recurso económico que representa 13.000 millones de dólares de renta anual.

 

Por eso planteamos la necesidad de estatizar, no sólo el subsuelo, sino toda la cadena productiva petrolera. Como lo entendía Silenzi de Stagni. Cómo fue realizado en México en 1938, durante el gobierno del General Cárdenas. Por eso decimos: estatización del subsuelo al surtidor. Desde ya que no decimos estatizar a los estacioneros pero si, como ocurrió durante el gobierno de la Sra. de Perón, poner bandera argentina a todas las estaciones de servicio.

 

Es justa la posición del pueblo neuquino, de oponerse a la extensión de las concesiones.

 

Se argumenta que las empresas no exploran porque no tienen incentivos. No exploran, como decía Silenzi de Stagni, porque explorar implica el 85% del capital necesario para obtener petróleo, el restante 15% es lo que se invierte en extracción. Y las empresas prefieren extraer donde el Estado exploró e hizo el gasto más grande. Por eso no se deben entregar áreas ya exploradas y puestas en producción ya que, efectuada la mayor parte del gasto, lo que viene luego es el momento de recuperar lo invertido. Hacer concesiones o contratos de explotación en ese momento es regalar las ganancias.

 

Sólo ahora, antes de la crisis con los altos precios de petróleo, se interesaron por rapiñar nuestro petróleo submarino. Sin embargo el gobierno con sus nuevos planes “Plus” se empeña en aumentar las ganancias de las empresas.

 

Aún hoy, con un petróleo a 50 dólares el barril, las empresas ganan. Se dice que los costos de extraer petróleo en Argentina son de alrededor de 5 dólares el barril. Las cifras más pesimistas dicen 12 dólares el barril. A un precio libre de retenciones de 42 a 47 dólares el barril, ganan como menos 4 veces el costo, y el gobierno le incrementa ese precio de 7 a 10 dólares más, con los nuevos incentivos.

 

Además se les extienden sus concesiones como ha ocurrido con Cerro Dragón o como quieren hacer en Neuquen. Silenzi decía que dar un área en concesión por tantos años era darlo hasta su agotamiento, era regalar las áreas. Los abogados discutirían infinitamente, decía haciendo una comparación, la diferencia en dar un auto hasta que no sirva más o regalarlo. Conceder por tantos años es regalar las áreas petroleras.

 

Nosotros creemos que no basta con nacionalizar el subsuelo, creemos que hay que estatizar toda la cadena: exploración, extracción, refinación, distribución.

 

Si sólo nacionalizamos el subsuelo, habrá luego concesiones de extracción y ya sabemos los argentinos las consecuencias.

 

Silenzi escribía en diciembre de 1987, en el Boletín Nº 2 del MONADEPA, refiriéndose a  los contratos de Locación de Obra con empresas privadas: “Supongamos que tengo un campo (...) pero necesito un pozo para tener agua. Llamo a un pocero (...) El hombre termina la obra, yo le pago y se va. No se queda al lado del pozo y me vende el agua por veinte años. En los contratos  petroleros que el Gobierno dice que son de locación de obra las empresas contratistas se quedan al lado del pozo y le venden a YPF el petróleo. ¡Y encima al precio internacional!.”

 

El pueblo neuquino es avanzada: consiguió incluir tres artículos en su constitución que impiden las concesiones (menos aún su prolongación en el tiempo) y también la explotación privada. Esos artículos de la Constitución neuquina sólo admiten la explotación estatal.

 

Cierto es que no puede haber una política provincial de petróleo. Sería como pretender una política hidrológica distinta en cada provincia, distinta según que provincia atraviese el río. Eso afectaría la integridad nacional.

 

Pero este no es el caso. Aquí Neuquén consiguió mantener esos artículos de la Constitución provincial de defensa del patrimonio, y esos artículos demuestran que la extensión de las concesiones es inconstitucional. El caso neuquino es como si alguien nos ocupa la casa y salvamos los muebles sacándolos a la calle. No es para que queden allí, es para evitar que los roben.

 

Debemos interpretar que el pueblo neuquino se hace custodio del patrimonio petrolero de la Nación hasta que la Nación estatice, con el mismo sentido que fija la constitución neuquina, el petróleo y otras fuentes de energía,

 

Los neuquinos serán custodios del petróleo hasta que la Nación cumpla condiciones previas. Esas condiciones implican otro Estado Nacional, verdaderamente Federal (y no unitario disfrazado de federal), con un nuevo pacto federal, con una coparticipación verdaderamente federal y no esta coparticipación unitaria que permite al gobierno central pagar una deuda externa ilegítima, usuraria y fraudulenta, pagar los negociados de los monopolios imperialistas y de los amigos y comprar voluntades (borocotizar).

 

Hace falta un nuevo Pacto Federal en el que se cumpla el lema escrito en las banderas de ese padre del

Federalismo que fue el General José Gervasio Artigas: “Pa´que naides sea más que naides”.

 

No estamos, entonces, hablando aquí de la Provincialización impulsada por el gobierno gobierno mediante la llamada “ley corta”. En primer lugar porque en Neuquén la constitución provincial impide las concesiones y la explotación privadas, mientras que la provincialización del gobierno tiende a una balcanización o disgregación de nuestro país transformándolo en retazos rapiñados por una u otra potencia imperialista. La provincialización del Gobierno tiende a una Argentina convertida en una republiqueta sojera, minera, petrolera, con su tierra extranjerizada y parte de su territorio ocupado por el Imperialismo inglés que, (para rematarla en lotes a distintos imperios que esquilman nuestro patrimonio nacional) es resultado de una unión laxa de republiquetas: unas sojeras, otras petroleras, otras mineras, entregadas en pedazos como en una tienda de retazos

 

En suma:

 

El Gobierno continúa y profundiza una política petrolera de entrega.

 

1.- Españoles, ingleses, rusos, yanquis, etc. Se reparten la riqueza energética argentina. En estos momentos una empresa petrolera rusa está por comprar el 30 % de Repsol. Y Panamerican es 60% de la British Petroleum inglesa y 40% de la rusa Bridas. Allí están también los yanquis de la Exxon y Chevron.

 

2. –Se extienden las concesiones hasta el fin de la vida útil de los yacimientos

 

3.- Se provincializan los recursos, desguazando la nación y su patrimonio en pedazos.

 

4.- Se aplica una política pesquera depredatoria, antesala de entrega del petróleo y los minerales estratégicos del mar. En efecto, como muestra, los buques langostineros pescan con redes que arrastran todo tipo de especies, pero como sólo les interesan los langostinos por su precio, devuelven el resto al mar. Con ello destruyen la fauna, destruyen los fondos submarinos con ese pescado que se pudre y, por si fuera poco, eso significa 10.000 kilos diarios de pescado del mejor (merluza, salmón, etc) arrojados al mar por cada buque langostinero. Como pescan unos 100 barcos langostineros por día, se tiran 1.000.000 de Kilos de pescado al mar que podría saciar el hambre de un millón de argentinos diariamente. Esta pesca depredatoria sólo se explica si el objetivo es, después de agotada la pesca, pasar a la entrega de la plataforma submarina, que tiene petróleo, minerales estratégicos, etc.

 

Las leyes petroleras recientes son una muestra.

 

ENARSA se ha diseñado según el modelo de la empresa estatal angoleña SONANGOL que, se dice, administran los chinos, y que entrega áreas en concesión. Así, por ese camino, ENARSA será el camarero del festín de nuestra plataforma. Será quien sirva la mesa para que los monopolios petroleros coman de nuestras riquezas.

 

Por eso hay dudas respecto a que se realicen los estudios para fijar el limite de la plataforma continental hasta las 350 millas que Argentina debe presentar, en tiempo y forma, antes de fines de mayo de 2009 en la UN.

 

Por eso hubo reuniones secretas con el imperio colonialista ingles, que ocupa nuestros territorios  para presentar en conjunto los estudios de límites como si Inglaterra fuera un estado ribereño y no una potencia colonial ocupante de nuestro legítimo territorio.

 

Esperan entregar en paz nuestro patrimonio,

 

Los imperios necesitan paz en el Atlántico Sur para esquilmarnos.

 

Por eso no hay defensa nacional de 5.000.000 millones de kilómetros cuadrados de plataforma continental hasta las 350 millas marítimas. Por eso solo el 16% de nuestra capacidad aérea de combate (un avión) está en funcionamiento, por eso la Marina de Guerra argentina realiza navegaciones de entrenamiento sólo 32 días al año. Por eso se mudó la base aérea de Punta de Indio al interior del territorio lo que la aleja del control de la Plataforma. Por eso se admite el aeropuerto privado del ciudadano inglés Lewis, en el paralelo 42, del tamaño del de la Ciudad de Buenos Aires, siendo un potencial aeropuerto donde podrían aterrizar aviones de combate ingleses con base en Malvinas para atacar nuestro territorio, dividiendo Argentina en dos.

 

Es una Política de sumisión nacional, indefensión nacional y entrega. Nosotros, en cambio, pensamos que debemos recuperar ese lema de los hombres de Mayo:

 

“Ni amo viejo ni amo nuevo. No queremos tener amo”

Hoy vivimos la que será probablemente la crisis más profunda de la historia de la Humanidad.

 

Hacen falta medidas anticrisis:

 

La política del gobierno agrava la crisis y la descarga sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo. Por ejemplo cuando se discute imponer el monotributo a los cartoneros mientras el capital financiero no paga ganancias.

 

En cambio hace falta un plan anticrisis que vuelque todos los recursos del país a resolver la emergencia social, garantice la producción nacional, y proteja y estimule el mercado interno. El gobierno tiene que invertir miles de millones de pesos en la producción: un plan de un millón de viviendas populares, un plan de un millón de chacras, o comunidades, nacionalizando la tierra extranjerizada, para los campesinos pobres, pueblos originarios y la juventud agraria.

 

Para eso son claves los recursos del petróleo.

 

Silenzi de Stagni, ante las propuestas de quienes sostenían que era preciso achicar el Estado, desregular y abrir la economía para que ingresaran las inversiones extranjeras y los empréstitos de los organismos financieros internacionales, transcribía en su libro Claves para una política petrolera nacional, de 1983, su intervención en la Sexta Conferencia Nacional de Abogados en 1959:

 

 “¿Cómo se capitaliza un país? (...) La explotación del petróleo puede ser uno de los caminos más rápidos para capitalizar el país, por cuanto es la actividad de mayor lucratividad que se conoce en el mundo. ¿Pero que ha ocurrido? En lugar de extraerlo por cuenta nuestra a través de YPF, entregamos a empresas extranjeras  las mejores áreas localizadas y cubicadas por esta repartición oficial, firmando contratos leoninos y sin precedentes en el extranjero. La última edición de una publicación norteamericana sobre los negocios en Latinoamérica: la Hanson´s Latin American Letter sostiene lo siguiente: El día que los argentinos se den cuenta de cuan pequeña era la inversión necesaria para desarrollar la explotación del petróleo habrá indignación y creciente ira.”.

 

Y agrega más tarde:

 

 “El proceso de acumulación de capital no puede provenir de la “ayuda” externa, el capital se forma en casa. Hoy, lamentablemente, por causas que no corresponde analizar en esta ocasión, existe un gran número de legisladores, economistas, dirigentes sindicales y estudiantiles, (...), que reniegan de esta bandera de luchar por la independencia económica en torno a la cual no debiera haber divergencias políticas, sobre todo después de los devastadores resultados de la gestión económica que vivió el país durante el período autotitulado Proceso de Reorganización Nacional.

 

Referido al papel del capital extranjero decía:

 

“La experiencia demuestra que el capital extranjero genera en el mediano y largo plazo un flujo mayor de salida de divisas del que realmente ingresa. En otros términos el efecto de las inversiones directas de las transnacionales es el de la transferencia neta de recursos hacia el país de origen de esos capitales y, por tanto, el de una descapitalización incesante de los países subdesarrollados.”

 

Sus palabras podrían haber sido escritas hace instantes. Tienen total vigencia.

 

El General Mosconi decía:

“...la experiencia de las luchas incesantes que la organización fiscal ha debido soportar con las compañías privadas durante todo el tiempo en que la hemos dirigido, nos condujo a la conclusión de que tales organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan dos intereses antagónicos destinados a vivir en lucha, de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatal. Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieran enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de explotación y exploración al capital extranjero, para favorecer a éste con las ganancias que de tal actividad se obtienen, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. No queda otro camino a adoptar que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, elaboración, transporte y comercio.”

 

Las palabras del General Enrique Mosconi tienen total actualidad.

 

Es que los privatistas no debaten con nosotros. Debaten con Mosconi y Silenzi de Stagni.

 

Y por último, como advertencia a los entreguistas, el General Baldrich, considerado el albacea ideológico de Mosconi y su segundo en jerarquía,  decía:

 

“Porque esa mancha de petróleo, que es en el obrero honrosa y pasajera, resulta indeleble y oprobiosa en los legisladores venales y funcionarios sobornados por el oro corruptor de las empresas invasoras”.

 

Queremos comprometernos a algunas medidas concretas.

 

Proponemos que el 13 de diciembre se realicen homenajes a los próceres del petróleo, en el camino de recuperar nuestro patrimonio hidrocarburifero en toda su cadena de producción.

 

Nos comprometemos a reproducir en el próximo número de nuestra revista todos los detalles de este encuentro.

 

Coincidimos en la consigna propuesta de “Recuperemos nuestro Petróleo, volvamos a  la YPF de Mosconi”.

 

Proponemos desarrollar, lugar por lugar, movimientos como el que existe en Neuquén para crear sólidas raíces por lugar que constituyan un árbol de defensa del patrimonio hidrocarburífero argentino.