Mesa de trabajo

por la soberanía en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, mares adyacentes, Antártida Argentina y por el relevamiento de nuestras 350 millas

Análisis

 

 

 

 

 

 

 


Una nueva humillación

Por Eduardo Mariano Lualdi

Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

5 de febrero de 2010

Tenemos una buena relación con la Argentina en temas bilaterales y multilaterales. Este tema (se refiere a la explotación hidrocarburífera por parte del Reino Unido. Nota del autor) se está manejando a través de los canales diplomáticos normales; en todo momento hemos sido transparentes con la Argentina respecto del tema y seguiremos siéndolo (El subrayado es nuestro)". Declaración de la Embajada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en la argentina, del 4/02/2010.

 

El imperialismo inglés ha proferido una nueva y grave humillación a la Nación y el pueblo argentino. Su decisión de apropiarse de nuestros recursos hidrocarburíferos fue acompañada de una abierta amenaza militar contra nuestro país. Este hecho genera el más amplio repudio del pueblo argentino y de todos sus sectores patrióticos y populares. El gobierno argentino a través de su ministro de Relaciones Exteriores Dr. Taiana, salió presuroso a juramentar al Reino Unido y las demás potencias mundiales que tanto la ocupación militar colonialista inglesa y su pretensión de apropiarse de nuestros recursos naturales no reviste la condición de hipótesis de conflicto. En rigor, para los gobiernos gerenciales argentinos la ocupación militar imperialista de nuestros territorios no es una hipótesis de conflicto.

La política de Defensa Nacional se ha reducido a garantizar a las potencias mundiales la obediencia debida a sus órdenes. Desde el 14 de junio de 1982, el castigo infinito aplicado a nuestra nación por su osadía de reconquistar los territorios usurpados por el imperialismo inglés, ha sido convalidado por cada turno de los gobiernos gerenciales que se sucedieron. La política de destrucción de nuestra defensa nacional fue acompañada por una serie de acuerdos y entendimientos que consolidaron la ocupación militar inglesa.

Frente a la ocupación colonial inglesa y la amenaza de otras potencias mundiales contra nuestro país, como el despliegue de la IV Flota de los EE.UU. en aguas del Atlántico Sur, en vez de desarrollar una verdadera política de defensa nacional de carácter patriótico y popular, siguiendo el ejemplo de 1806 y 1807, de los Patriotas de Mayo y de la guerra de la independencia americana, se implementó la de enviar soldados argentinos para ser utilizados como mercenarios en las aventuras militares imperialistas en distintos lugares del mundo. Esta política fue impuesta por el Dr. Menem como presidente de la Nación y el Tte. Gral. Balza (entonces Jefe del Ejército Argentino y actual embajador de nuestro país en Colombia), mantenida y defendida como “política de Estado” sin modificaciones hasta la actualidad. Allí van nuestros hombres de armas a entrenarse como fuerza de represión interna en terceros países bajo las órdenes de jefes militares imperialistas y colonialistas. Los mismos que asesinaron a nuestros 649 compatriotas durante la guerra de Malvinas, comandan, educan y entrenan a nuestros hombres de armas. El último y vergonzoso ejemplo de esto que señalamos, es la designación de un oficial argentino de una fuerza de frontera, como Jefe de Policía de la fuerza de ocupación de la hermana nación de Haití. Esta designación fue reivindicada por la Dra. Cristina Fernández de Kirchner como un aporte humanitario del gobierno argentino a la gravísima situación que padece la nación antillana, barrida por un terremoto y ocupada militarmente por distintas potencias mundiales, especialmente EE.UU., potencia que ha desplegado más de 20.000 soldados en tierra haitiana. (1)

Las minorías gerenciales y sus turnos gobernantes, a través de Acuerdos públicos como los Acuerdos de Madrid, y los Acuerdos secretos que efectivizaron la liquidación del sistema de Defensa Nacional (FF.AA. e industria para la defensa); distintos Entendimientos, Pactos, leyes de garantías y reuniones secretas, hace largo rato que le han otorgado al imperialismo inglés impunidad en sus pretensiones coloniales expansionistas en territorios de indudable soberanía argentina.

Las autoridades argentinas minimizaron, en la práctica, la importancia de la firma del llamado Acuerdo de Lisboa suscrito por los 27 integrantes de la UE y su entrada en vigencia el 13 de diciembre de 2009, como si se tratara de un mero acto diplomático que no modificaría el “status” del conflicto de soberanía que opone a la Argentina y el Reino Unido. Así lo declararon en reiteradas oportunidades.

En 2005 (2), el gobierno argentino durante la gestión del ministro Dr. Rafael Bielsa, permitió que se votara en el territorio nacional a españoles residentes o argentinos con doble nacionalidad (argentino-española) el primer ensayo de Constitución de la UE en la que se declaraban territorios de ultramar británicos asociados a la UE, los territorios argentinos ocupados por el imperialismo inglés más la totalidad del Sector Antártico Argentino y casi todo el Sector Antártico Chileno. Luego, retomado el camino de la sanción de un acuerdo de carácter constitucional (una “constitución abreviada” como la denominaron los propios europeos) durante la gestión de la Sra. Merkel a la cabeza de la UE, poco y nada realizó el gobierno argentino para denunciar el carácter colonial de ese pacto o tratado europeo.

La resolución del Parlamento Europeo para reforzar militarmente las llamadas Bases Militares Europeas de Ultramar, en primerísimo lugar Malvinas, no merecieron mayores comentarios del gobierno de la Dra. Cristina Fernández, tal si se tratara de era un mero entretenimiento de “geopolíticos” europeos puestos a gastar miles de euros en juegos de guerra.

Malvinas, San Pedro y Santiago son en primer lugar una ocupación estratégica del imperialismo inglés. El control de estos archipiélagos australes le permite a Inglaterra (y la OTAN, alianza militar que integra y de la que es fundadora) el dominio de la confluencia Atlántico-Pacífico, el control de la ruta transpolar y la puerta de entrada a su proyecto colonialista sobre la Antártida. Más de 5 millones de kilómetros cuadrados son los que pretenden usurpar el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El Tratado de Lisboa y la resolución del Parlamento europeo tienen este trasfondo. Luego, las enormes riquezas hidrocarburíferas, minerales, ictícolas y de agua dulce que son una gigantesca reserva para las ambiciones coloniales del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte respaldadas por la Unión Europea y en alianza estratégica con EE.UU. En la disputa entre las potencias mundiales (el G9) por el dominio del mundo, la posesión de un área estratégica y de valiosos recursos energéticos, alimenticios y de agua es primordial y no circunstancial.

El último dislate que pudo ser evitado, gracias a la actuación de distintos sectores patrióticos, fue la intención de realizar una presentación conjunta o complementaria con Inglaterra de los estudios de la Plataforma Continental Argentina comprendida el área de Malvinas, la que pretendió enmarcarse en un “acuerdo técnico” entre el usurpador y nuestro país, reivindicando el modelo “cantábrico”, como si Argentina y Gran Bretaña fueras países vecinos que tienen un conflicto de límites y no un conflicto por la ocupación colonialista que uno, la Argentina, padece, y otro, Inglaterra, realiza.

Sobre el triunfo político inglés al ser reconocido como país ribereño en esta porción del Atlántico Sur señalamos, entre otras tantas notas y declaraciones: “Objetamos en su momento la ligereza con que el gobierno argentino abordó la pretensión británica de ser reconocido como “País Ribereño”, así el Reino Unido obtuvo lo que quería, su consideración como tal en esta zona del Atlántico Sur por un organismo internacional. Atrás de la liviandad argentina, está siempre la mezquina “esperanza” de morder en el negocio petrolero junto a los británicos. Truecan soberanía por negociados. Nada nuevo en esta sufrida Argentina de los gerenciadores, incluida esta etapa pretendida de “nacional y popular. (“Silencio oficial”, 27 de enero de 2010).

La diplomacia argentina ha fracasado de cabo a rabo. Ora la política de “seducción” practicada por el menemato durante la gestión de Di Tella con su bagaje de Acuerdos, Entendimientos y ositos de peluche (todos plenamente vigentes, incluidos los ositos), hasta esta, la política “sensata” de la “previsibilidad” ante las potencias mundiales, teorizada por el Dr. Bielsa y sostenida por la diplomacia kirchnerista hasta ahora, nos ha colocado en una situación de virtual secesión territorial a manos del imperialismo inglés. Desde Malvinas, el imperialismo inglés amenaza el territorio continental argentino y apoyándose en el aeropuerto inglés de Joe Lewis en Río Negro, puede partir en dos nuestra Nación o promover en combinación con otras bases imperiales en territorio suramericano, una agresión contra cualquier nación de este subcontinente.

La arrogancia colonialista británica se respalda en la política de los gobernantes de un país que soñando con “morder” en el negocio petrolero de la mano del usurpador, llegó a caracterizar, por boca del entonces presidente de la Nación Dr. Néstor Kirchner, la reconquista patriótica de las Islas Malvinas como “una cobarde agresión”. Siempre se recoge lo que se siembra.

 

Notas

(1) Escribió oportunamente el Tte. Cnel. Adolfo C. Philippeaux:

Los soldados argentinos deben ser hombres preparados para defender a la Patria y proteger al pueblo. Un soldado argentino, hijo del glorioso Ejército de los Generales Belgrano, San Martín, Güemes, Arenales,  etc., nada tiene que hacer fuera de las fronteras de su país. Esta política fue fundamental en los gobiernos del Gral. Perón, más aún porque su primer gobierno nació de la oposición a los intereses extranjeros, sintetizado en la consigna Braden o Perón, que dio lugar a la llamada tercera posición, por la cual la Argentina no adhería a ninguna potencia del mundo.

El Ejecutivo, con el respaldo del Congreso, tomó la decisión de enviar nuestras tropas a Haití.

En Haití hay un conflicto interno, una guerra civil.

EE.UU. y Francia entonces, decidieron enviar tropas y ocupar ese país.

Siempre que potencias extranjeras colocan sus tropas en otras naciones, no lo hacen porque quieran proteger a esos pueblos o defender los derechos de los ciudadanos. Lo hacen para proteger sus intereses. Nadie cree que EE.UU. y sus aliados marcharon a Irak para defender ninguna justa causa. Fueron a ocupar ese país porque necesitan el petróleo. Del mismo modo amenazan a Venezuela y harán lo propio con nuestro país si llega el caso, porque es rico en recursos naturales que los imperialistas quieren apropiarse.

Reparemos además que, en el caso de Haití, su ocupación por parte de tropas de EE.UU., le permite colocar un importante contingente de soldados justamente en frente de Cuba, país con el que tiene una larga disputa.

El envío de tropas argentinas a cumplir servicios bajo las órdenes de esas potencias es un grave error. Tan grave como permitir que nuestros pilotos se entrenen usando un portaviones de EE.UU. (el portaviones Ronald Reagan). ¿Para qué quiere EE.UU. entrenar a nuestros pilotos? ¿Para usarlos en algunas misiones menores que ellos necesitan?

Y finalmente está la cuestión del ingreso de tropas extranjeras a nuestro territorio gozando de cierta inmunidad envuelta en recursos legales dudosos. ¿Es posible que un extranjero cometa delitos contra algún argentino y no pueda ser juzgado por sus crímenes? Esto es incomprensible.

El envío de tropas a Haití, la participación en ejercicios militares con potencias extranjeras y la inmunidad a soldados de esos poderosos que ingresan a nuestro territorio, son tres cuestiones que menoscaban nuestra dignidad y nuestra soberanía. Todo esto con el agravante de tratarse de quienes en 1982 se coaligaron para matar a nuestros soldados en la Guerra Nacional de Malvinas.

El artículo “Tropas a Haití, ejercicios militares e inmunidad: Un grave error”, fue publicado en el 17 de CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina, y fue el último artículo escrito por el Tte. Cnel. (R) Don Adolfo C. Philippeaux, poco antes de su fallecimiento, el 2 de octubre de 2004.

(2) Por inquietud de los familiares de los muertos en Malvinas, el Dr. Alberto González Arzac redactó un texto sobre el tema. Con el título La Constitución Europea y las Malvinas, dice:

“Constitución de la UE, Título IV “La asociación de los países y territorios de ultramar”, artículo III-286: 1) Los países y territorios no europeos que mantienen relaciones especiales con Dinamarca, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido están asociados a la Unión. Dichos países y territorios, denominados en lo sucesivo países y territorios, se enumeran en el anexo II (...) 2) La finalidad de la asociación será promover el desarrollo económico y social de los países y territorios y establecer estrechas relaciones económicas entre éstos y la Unión. La asociación deberá, de manera prioritaria, contribuir a favorecer los intereses de los habitantes de dichos países y territorios y su prosperidad de modo que puedan alcanzar el desarrollo económico, social y cultural al que aspiran.

Países y territorios de ultramar a los que se aplicarán las disposiciones del Título IV de la parte III de la Constitución.

Groenlandia, Nueva Caledonia y sus dependencias, Polinesia francesa, Tierras australes y antárticas franceses, Islas Wallis y Futuna, Mayotte, San Pedro y Miquelón, Aruba, Antillas neerlandesas, Bonaire, Curaçao, Saba, San Eustaquio, San Martín, Anguila, Islas Caimán, Islas Malvinas, Georgia del Sur e islas Sándwich del Sur, Montserrat, Pitcaim, Santa Elena y sus dependencias, Territorio Antártico británico, Territorios británicos del Océano Índico, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes británicas, Bermudas.

El "coloniaje" es la sujeción o sometimiento político de países respecto de las potencias colonialistas que, siendo poseedoras de poderosas armadas, hicieron posible su expansión ultramarina a través de empresas militares.

Inglaterra en el Siglo XVII lanzó una  gesta colonialista que le permitió conformar un vasto Imperio colonial esparcido por todo el globo terráqueo.  Constituyen aún expresiones flagrantes de su colonialismo nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur así como sus pretensiones en el Territorio Antártico.

La Constitución Europea que se encuentra en proceso de aprobación por las naciones del Viejo Continente significa un salto atrás en el camino de la descolonización iniciado en la segunda mitad del Siglo XX como una conquista de la humanidad.  En efecto, esa Constitución Europea ha destinado un título a "La Asociación de los Países y Territorios de Ultramar" (léase: "sometimiento de las colonias") disponiendo que "los países y territorios no europeos que mantienen relaciones especiales (sic) con Dinamarca, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido están asociados" a la Unión Europea (Artículos III - 286 a 291 y Anexo II).  

Entre esos territorios hay un listado de enclaves coloniales donde se incluyen las Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y el Territorio Antártico, que forman parte de la soberanía argentina.

Si se pone en vigencia el criterio retrógrado y antihistórico de la Constitución Europea, nuestros diferendos sobre el particular con Inglaterra deberán ser discutidos con toda Europa.  Es de esperar que el gobierno argentino exprese oportuna y  claramente su repudio a este intento de perpetuar por los siglos de los siglos pretensiones hegemónicas de las potencias imperialistas.”

Este texto fue utilizado como declaración y suscrito por más de 5.000 compatriotas.