Opinión

 

 
                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una decisión que compromete la Defensa Nacional y la seguridad ciudadana

 

La presencia de las Fuerzas de Frontera en la Zona Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

 

Por Eduardo Mariano Lualdi

Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

13 de julio de 2011

 

 

El 4 de julio del corriente, la Dra. Nilda Garré, ministra de Seguridad, puso en marcha el “Plan de Unidad Cinturón Sur” comprometiendo la presencia de 2.500 efectivos de la Gendarmería y la Prefectura, para que actúen como fuerza policial en seis barrios porteños. Este programa se aplica en las seis comisarías porteñas con jurisdicción en La Boca, Barracas, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Bajo Flores, Villa Soldati y Villa Lugano.

 

Dicho Plan es continuidad de otro aplicado a partir de mediados de diciembre de 2010 que consistió en desplegar más de 6.000 gendarmes en distintos puntos del Gran Buenos Aires. La idea fue diseñada por el ex presidente Néstor Kirchner meses antes de su muerte.

 

La Dra. Fernández de Kirchner y la Dra. Garré por razones de política menor, oportunismo electoral y procurando tener a disposición una fuerza represiva, obliga a las fuerzas de frontera a apartarse de sus verdaderos objetivos. En distintos momentos distintos gobiernos, utilizaron a estas fuerzas para reprimir reclamos populares como fue, entre muchos otros ejemplos,  Cutral Co (Carlos Menem), Corrientes, Mosconi y Tartagal (De la Rua), y la rebelión agraria y federal en 2008 (Néstor Kirchner). Asimismo, el Poder Ejecutivo con estas medidas destruye el espíritu en que deben ser moldeados los hombres de estas fuerzas de frontera nacida una, la Prefectura, como un producto de la Revolución de Mayo y la otra, Gendarmería, bajo la advocación del General Martín Miguel de Güemes, héroe de la lucha emancipadora y uno de los inspiradores de la concepción continental que respaldó las campañas libertadoras del Padre de la Patria, Gral. Don José de San Martín. Güemes fue, además, uno de los mejores representantes del ideario federal y democrático junto al General José Gervasio de Artigas, ideario contrapuesto al unitarismo y centralismo liberal de la oligarquía porteña entonces, y de la oligarquía kirchnerista en la actualidad.

 

El abandono de las tareas de seguridad en nuestras fronteras de parte de la Gendarmería y la Prefectura, se propone reparar con el despliegue de las FF.AA. las que no han sido entrenadas para esta misión sino para la Defensa Nacional. Tanto el despliegue de efectivos de Fuerzas de Frontera en la Capital como la propuesta de desplegar las FF.AA. en las fronteras, van creando las condiciones para una política de mano dura, pregonada desde distintos sectores frente a los crecientes y distintos reclamos populares. Estas decisiones, independientemente de lo que se invoque, están en las antípodas de las enseñanzas de Manuel Belgrano y de José de San Martín quienes siempre se opusieron a que las fuerzas militares argentinas fueran usadas para conflictos intestinos. Ambos recurrieron a la desobediencia patriótica oportunamente.

 

Lo que las Dras. Garré y Fernández de Kirchner impulsan es transformar Gendarmería y Prefectura en meras fuerzas policiales y a las FF.AA. en una fuerza de frontera, es decir, en una Guardia Nacional o en una Guardia interna, objetivo manifiesto que persiguen todas las potencias mundiales desde el 14 de junio de 1982, especialmente el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

 

El abandono de las fronteras por parte de Gendarmería y Prefectura y la propuesta de reemplazarlas por personal de las FF.AA., profundiza, por otra parte, el sistema de indefensión nacional, que desde la derrota en la batalla por Malvinas a la fecha se viene llevando adelante.

 

La indefensión nacional como política de Estado responde a las obligaciones impuestas por las potencias mundiales, especialmente el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que aplicaron contra nuestro país el llamado “castigo infinito” por la osadía de atrevernos a recuperar los territorios usurpados por Inglaterra y a defendernos de su agresión militar colonialista. Consonante con este compromiso de subordinación de nuestro país a la potencia vencedora, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner dijo en la cena de las FF.AA. que Argentina “no tiene hipótesis de conflicto”, y que todo el objetivo de las FF.AA. son las misiones al exterior. En ellas se le impone a nuestros cuadros militares la humillación de cumplir funciones como policías -justamente las funciones de una Guardia interna- en países extranjeros, al servicio de los intereses de potencias imperiales como Inglaterra y EEUU las que coaligadas nos hicieron la guerra en 1982. Ratificó así la Dra. Fernández de Kirchner la continuidad de la política impuesta por el Dr. Menem y el Grl Balza en la década del ‘90.

 

Como es sabido, la destrucción de los distintos componentes del sistema de Defensa Nacional implicó la privatización de las industrias de Defensa, la privatización de empresas estratégicas como YPF, el desmantelamiento de las FF.AA., la liquidación del sistema de seguridad de tierras de frontera como parte integrante del sistema de Defensa Nacional, etc.; la firma de los Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990 y de todos los demás Acuerdos, entendimientos, etc., públicos y secretos de subordinación con Gran Bretaña; la condición de socio extra OTAN, la Ley antiterrorista acordada con Bush y Blair, etc. Paralelamente a la destrucción de nuestro sistema de Defensa Nacional, las autoridades responsables fueron transformando por acción u omisión nuestras fronteras en verdaderas “zonas  francas” donde se multiplicó el narcotráfico, lo que permitió que en nuestro país se desarrolle este flagelo en sus tres andariveles: tránsito, producción y consumo de drogas, y así como otros delitos como la trata de personas para la esclavitud sexual o laboral, etc. Nuestras fronteras son, como dice el común de la ciudadanía, “un colador” por tierra, por aire y por agua y nuestros sistemas de seguridad y de Defensa Nacional están inermes ante esta podredumbre que van destruyendo la Nación. Esto esta agravado porque la propia estructura del Estado a aparece íntimamente vinculada al narcotráfico: no por casualidad la Argentina tuvo una línea aérea, Southern Winds, dedicada exclusivamente al narcotráfico, entre otros resonantes escándalos. El poder del narcotráfico en la Argentina, expresa una de las escasas transformaciones estructurales de la Argentina ocurrida en estos casi 8 años de gobierno kirchnerista.

 

Finalmente una mención al problema de seguridad que afecta a la ciudadanía en todo el país. En la base de la inseguridad está en primerísimo lugar, las políticas de sumisión y entrega de la patria que se vienen aplicando desde 1976 hasta la fecha y han llevado a la Argentina a este estado de postración, y que la delincuencia aparece profundamente imbricada a los distintos aparatos gubernamentales y estatales que la estimulan, protegen y utilizan para fines políticos y económicos.

 

Con este proyecto de país “integrado” -subordinado- al orden impuesto por las potencias imperialistas y coloniales, las medidas analizadas son contrarias a las necesidades de seguridad ciudadana y de Defensa Nacional. Si los que tienen responsabilidades de Estado actúan como gerentes de ese orden “globalizador” y carecen del espíritu patriótico que debe iluminar sus comportamientos y sus propuestas, el rumbo con el que conducen a la Nación es de mayor sumisión, entrega y decadencia.

 

Los argentinos tenemos por delante un objetivo superior que es hacer realidad el mandato de los Congresales de Tucumán de conquistar una Patria realmente independiente, libre de todo dominio extranjero y donde se goce de profunda libertad, de condiciones de trabajo, salud, educación, vivienda, etc., dignas. Póngase proa a estos objetivos superiores de independencia nacional, libertad y bienestar, hónrese al pueblo devolviéndole sus derechos conculcados desde 1976, sean sus dirigentes quienes den ejemplo de honradez y sacrificio, y se verá que mucho de esos males que hoy nos afectan, serán desterrados definitivamente de la Nación. Ejemplos nos sobran: las patriotas de 1806 y 1807, los héroes revolucionarios de 1810, los héroes de la emancipación americana, los de la Vuelta de Obligado, Tonelero, etc., los héroes anónimos del pueblo en sus históricas puebladas, los 649 héroes de Malvinas entre los que mencionaremos a Juan Carlos Treppo, Marciano Veron, Víctor Samuel Guerrero, Julio Ricardo Sánchez, Guillermo Nasif, Ramón Gumersindo Acosta, Carlos Misael Pereyra de la Gendarmería Nacional y a Jorge Eduardo López y Julio Omar Benítez de la Prefectura Naval Argentina que regaron con su sangre la turba malvinera, todos ellos señalan un camino posible y necesario para la Patria: honrémoslos.