Mesa de trabajo

por la soberanía en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, mares adyacentes, Antártida Argentina y por el relevamiento de nuestras 350 millas

Debates

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Gerenciando la rendición

por Eduardo Mariano Lualdi, coordinador nacional del Foro Patriótico y Popular

El Sr. Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Taiana, expuso ante el Comité de los 24 —Comité de Descolonización de las Naciones Unidas—, sobre la cuestión Malvinas.

Dicho organismo, menor en la jerarquía de la burocracia de la ONU, es el lugar a donde el reclamo argentino fue destinado luego de la firma de los Acuerdos de Madrid del 17/19 de octubre de 1989 y febrero de 1990. Con su firma, el gobierno del Dr. Menem con el concurso de su ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Domingo Felipe Cavallo, aceptó la rendición reclamada por el usurpador colonialista. La rendición incondicional ante el usurpador inglés obtenida con la firma de dichos Acuerdos es política de Estado hasta la fecha.

La firma de la rendición trajo consigo, entre otras calamidades, la destrucción del sistema de defensa nacional. La Argentina es hoy un país indefenso.

El patrimonio del pueblo argentino se vio reducido a nada durante la gestión del menemato. Juntos, Carlos Menem, Néstor y Cristina Kirchner, trabajaron para liquidar YPF. El matrimonio presidencial ahora execra la década del ’90, pero entonces, entre otras cosas, sus esfuerzos estuvieron destinados a quebrar la columna vertebral del sistema energético argentino y liquidar a una de las empresas estatales que daban a nuestro país cierta autonomía. El Dr. Parrilli, secretario de la Presidencia, fue el defensor de la entrega de YPF en el Congreso de la Nación.

En los tiempos que corren, Néstor y Cristina Kirchner entregaron Cerro Dragón —la principal reserva petrolera argentina—, a Panamerican, propiedad en un 60% de la British Petroleum. La minería está, en gran medida, en manos británicas, directamente o a través de asociaciones con integrantes del Commonwealth, asociaciones que enmascaran al usurpador británico. No solo se les entregó ese recurso natural, sino que envenenan nuestras aguas y nuestros suelos asesinando lenta y progresivamente a los argentinos ante la actitud cómplice de autoridades provinciales y nacionales.

El gobierno argentino paga religiosamente la deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta, parte de la cual va a engrosar el erario de la potencia usurpadora: así y de otras formas, la Argentina financia la ocupación colonial de sus propios territorios.

Terratenientes extranjeros, algunos de los cuales son testaferros de la Corona de su Majestad británica, gozan privilegiados de la protección del gobierno, mientras este trabaja para liquidar a pequeños y medianos productores mediante un impuestazo confiscatorio.

Mientras ha combatido por casi cien días contra los justos reclamos de los sectores productivos del campo, recurriendo a todo tipo de maniobras, intrigas y provocaciones, no ha desvelado al matrimonio presidencial, no digamos una noche, ni una hora, la apropiación de nuestras tierras de parte de esos testaferros extranjeros.

Benetton, Tompkins, Lewis, son parte del largo listado de propietarios extranjeros de tierras. Según algunos, 17.000.000 de hectáreas están en sus manos; según otros, esa cifra asciende a 20 millones. Esta entrega de la soberanía nacional no merece en las largas abominaciones kirchneristas ni una pequeña mención. El kirchnerismo ha sido y es un gran promotor de la extranjerización de la tierra, como lo es de la sojización, Grobocopatel y otros, mediante. No por nada el modelo agrario kirchnerista podría sintetizarse en un nombre: Benetton.

A Lewis, por si fuera poco, se le permitió construir y operar un aeropuerto en Río Negro con una capacidad operativa equivalente a la del Aeropuerto “Jorge Newbery” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A él, las tropas inglesas estacionadas en la base militar imperialista de Mount Pleasant, tardarían en llegar a nuestro territorio, en aviones de gran porte como los que usa la OTAN, en solo dos horas. Recordemos de paso que mantenemos nuestra condición de socio extra OTAN.

La combinación de la ocupación militar colonialista de nuestras Malvinas y el aeropuerto de Lewis en Río Negro, le da al imperialismo inglés, socio de EE.UU., control estratégico de nuestra Patagonia y nuestro Atlántico Sur.  La soberanía argentina en mares, tierra y cielos del extremo sur argentino, son una fábula en el país del kirchnerismo.

La ley antiterrorista reclamada por George Bush, otro propietario extranjero de tierras argentinas, fue fogoneada por las Dras. Cristina Fernández de Kirchner y Vilma Ibarra. El Dr. Kirchner, la sancionó en las postrimerías de su mandato.

Mientras rayos y centellas caen sobre los productores agrarios acusados por la Sra. Presidente de todos y cada uno de los desaguisados de la historia nacional, surge un silencio cómplice ante la rehabilitación de la IV Flota de los EE.UU., una de cuyas misiones es navegar nuestro Atlántico Sur. Un silencio tan cómplice y tan grave como el que las autoridades nacionales guardan sobre el objetivo manifiesto del imperialismo británico de apropiarse de más de 3.000.000 km2 de nuestros territorios. Además de la usurpación colonial de las Islas Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Sándwich del Sur, mares adyacentes y su plataforma continental hasta las 350 millas, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte pretende usurpar también el sector Antártico Argentino y su plataforma continental hasta las 350 millas, plataforma sobre la cual ya ha hecho reserva de soberanía. Esas pretensiones cuentan con el respaldo de la Unión Europea, la que apoya, mediante el Acuerdo de Lisboa firmado el 13 de diciembre de 2007, la usurpación colonial británica.

La lista es larga y mucha: podríamos seguir por varios párrafos. Como dice el tango, está política del gobierno de los Drs. Kirchner es “a conciencia pura”. Por eso la intervención del Sr. ministro Taiana en el Comité de Descolonización, es irrelevante: una puesta en escena en el escenario en el que nos colocaron los acuerdos de la rendición. Solo se trata de gerenciar la rendición. Ahí se puede chillar más o menos que no pasa ni pasará nada. Nuestra voz tiene tanto valor como la de los kelpers que reclaman el derecho a la autodeterminación derecho que no les corresponde, por ser ciudadanos británicos instrumentos de la ocupación colonial, pero que, sin embargo, fue propagandizado por “Iluminados por el fuego”.

El reclamo que venimos sosteniendo distintos sectores patrióticos y antiimperialistas por poner fin a los Acuerdos de Madrid tiene hoy más vigencia que nunca. Mientras la política antinacional y antipopular del kirchnerismo avanza, avanza con ella la extranjerización de nuestros territorios, los planes de usurpación de más de 3.000.000 de km2 de parte del imperialismo ingles, las amenazas contra los países suramericanos, los peligros de la secesión de los territorios patagónicos, etc.

Allí, en las lejanías patagónicas de la provincia de Santa Cruz, se erige el distinguido Hotel cinco estrellas “Los Sauces” del que la Dra. Fernández de Kirchner es propietaria, alma mater y gerenciadora espiritual. ¿Se verá allí descansar a los morochos del Gran Buenos Aires que su esposo invoca para contraponerlos a los campesinos pobres y medios del interior argentino? ¿Se los verá desfilar a esos pobres, esperando en la sala VIP del aeropuerto de El Calafate una “limousine” con chofer propio, disfrutando de un site-host personal que organizará la estancia a medida, o sugerirá disfrutar del tradicional cordero asado en cruz en el mismísimo quincho donde lo disfruta la familia Kirchner?

No lo creemos. Allí, entre los lujos oligárquicos del hotel familiar, brillarán por su ausencia los morochos del Gran Buenos Aires de los que habla el Dr. Kirchner pero abomina, así como en los mapas que adornan sus salones brillan por su ausencia nuestra Islas Malvinas. Algo tan revelador como repugnante: a veces la conducta invertebrada de los sirvientes de la oligarquía y el imperialismo, emerge entre tanta mentira a través de un simple y clarificador mapa de una Argentina cercenada.