Declaración del Foro Patriótico y Popular

El petróleo es nuestro

Petróleo es Soberanía, Independencia y satisfacción de los Derechos del Pueblo

Está ampliamente difundida la opinión de que en la actualidad ningún otro país del mundo hubiera aceptado las condiciones a las que se sometió Argentina para la explotación de sus reservas de petróleo. Existe la certeza de que cuando los argentinos se enfrenten a un debate político y se enteren de cuan pequeña era la inversión necesaria para aumentar la producción de sus reservas comprobadas, habrá consternación y creciente ira".

Hanson´s Latin American Letter, Washington, 31 de octubre de 1959 (Revista especializada en petróleo)

“En relación con el petróleo y la defensa nacional es obvio que no es lo mismo para el abastecimiento de las necesidades logísticas de la Fuerzas Armadas que ellas estén cubiertas por una empresa estatal que por una transnacional con casa matriz en EE.UU., o en Gran Bretaña.”

Adolfo Silenzi de Stagni. Claves para una política petrolera nacional. Editorial Theoría. 1983. Pág. 155.

“Hubo muchos ciudadanos conspicuos que estimaron durante un tiempo que la cesión de las riendas de nuestra economía y de nuestras finanzas al extranjero no tendría para nosotros consecuencias secundarias perniciosas. No vieron que ese es el camino de la sumisión voluntaria, porque un pueblo se somete con la guerra para quitarle el manejo de su economía o se somete su economía para usarlo en la guerra. La sumisión tiene siempre en la historia un fin determinado: la esclavitud. La esclavitud tiene un fin ineludible: la muerte al servicio del dominador.”

Raúl Scalabrini Ortiz.

Política británica en el Río de La Plata.

Hay algunos hechos, ocurridos en las últimas décadas en nuestro país, que han modificado completamente nuestra economía y la vida de nuestra gente.

Es bueno destacar que, en realidad, hay una continuidad en las políticas aplicadas desde el Proceso de 1976 a la de los gobiernos gerenciales posteriores. Allí se empezó a consolidar una deuda externa planificada por “estadistas globalizadores” en los centros de poder mundiales, e impuesta luego en cada país dependiente con la complicidad de gobiernos locales, para el drenaje y condicionamiento de nuestras economías.

Ésta tendencia no cambió con el retorno de la democracia y se profundizó nuevamente con la imposición de las privatizaciones y la apertura de los mercados que terminó con lo que quedaba de nuestras industrias locales.

El diario La Prensa, en diciembre de 1978, publicaba que el Ministro de Economía de ese entonces, Martínez de Hoz, decía que “...lo fundamental es el redimensionamiento del estado y [para ello] se liquidarán o privatizarán 39 empresas nacionales y 40 provinciales”. Y agregó: “por ahora avanzamos lentamente como si fuéramos cuesta arriba, luego en el llano iremos más rápidamente. Y finalmente, puede ocurrir que vayamos barranca abajo y a toda velocidad...”. Como se ve en 1978 lanzó un programa que después cumplieron otros hombres y otros gobiernos y pronosticó, desgraciadamente, lo que ocurre hoy. Sobre todo en aquello de “...puede ocurrir que vayamos barranca abajo y a toda velocidad...”.

 Lo ocurrido con la privatización petrolera es parte (y muy importante) de esto. No sólo porque constituyó la fuente de ingresos más grande del Estado Argentino. No sólo porque se entregó a manos privadas un capital propiedad de la Nación y el pueblo argentinos acumulados durante años. También porque esa privatización petrolera, afecta sensiblemente nuestra capacidad de defensa nacional y, por consiguiente, nuestra soberanía efectiva.

Lo que se calla y las mentiras que se dijeron, se dicen y se seguirán diciendo acerca de éste tema son proporcionales a los montos en miles de millones de dólares que involucra éste negocio.

El fracaso del privatismo en el campo energético

“La falta de criterio conservativo en la explotación de nuestros yacimientos, por parte de las empresas privadas, trajo indudablemente un aumento en la producción, que aparentemente benefició al país al reducir el monto de la importación, pero que no lo benefició en cuanto a que el oro de las ganancias obtenidas por las empresas emigró del país, yendo a reforzar las arcas de los grandes consorcios internacionales.”

General Enrique Mosconi.1877-1940

El privatismo energético ha fracasado en toda la línea. Han fracasado las líneas extremas y de las moderadas, ya que todas se aplicaron desde que Frondizi traicionó el programa por el que había sido votado, hasta nuestros días, con algunas honrosas excepciones en el medio, como la anulación de los contratos petroleros durante la Presidencia de Illia o la nacionalización de las bocas de expendio durante la Presidencia de la Sra. de Perón.

Han fracasado los caminos extremos del privatismo y los mixtos o moderados.

Nada de lo prometido por los partidarios de las privatizaciones totales o parciales se ha cumplido: No se descubrieron más reservas, no hay competencia de precios, no hay eficiencia, no hay autoabastecimiento y, con este rumbo, nos dirigimos inexorablemente al colapso energético de la Nación en un plazo estimable en una década con más o menos tres años en términos estadísticos.

Es conveniente hacer un poco de historia. George Orwell ha dicho que “Quién controla el pasado controla el futuro y quién controla el presente controla el pasado”. Parece pertinente disputarle a quienes controlan el presente el control del pasado para recuperar el futuro de nuestro pueblo y nuestra Nación, refiriéndose no sólo al actual gobierno sino, más en general, a los sectores económicos y sociales que han sido causantes y beneficiarios de las políticas de hambre, entrega y sumisión nacional.

La privatización petrolera y gasífera se ha basado en dos argumentos esenciales:

a) que el petróleo ha dejado de ser un material estratégico

b) que el Estado era y es un mal administrador, por eso YPF daba pérdidas.

Veamos alguno de los puntos anteriores.

Petróleo: ¿Commodity o material estratégico?

“Los países más industrializados del mundo, como Inglaterra y los Estados Unidos limitarán en época no lejana el uso del petróleo y el carbón, aplicándolos muy especialmente a las exigencias siempre crecientes de la Defensa Nacional, es decir, la marina de guerra, el ejército y la aviación. Esto necesariamente tendrá que ocurrir, porque no es lógico imaginarse una defensa armada sin el correspondiente combustible”.

General Enrique Mosconi. 1877-1940.

Se nos dijo que el petróleo había dejado de ser estratégico, que era una materia prima más. Se burlaron de la consigna de que petróleo es soberanía.

¿Es el petróleo un tema civil y económico o es, también, un tema de Defensa Nacional? Es conocida la anécdota que cuenta las razones por las cuales el General Mosconi decidió crear YPF. Siendo Jefe de la Aviación Militar del Ejército, al ir a comprar nafta para avión para efectuar un raíd de entrenamiento, un gerente de la empresa norteamericana WICO (subsidiaria de la Standard Oil) no se la quiso vender. Advirtió Mosconi que lo mismo podría ocurrir si se necesitaba ese combustible para defender Buenos Aires de un ataque y se juramentó romper los trust. De allí surgió YPF, antes como un problema de defensa nacional que como una explotación minera de alto rendimiento. Esto vale mucho más hoy con gobiernos que no son capaces de asegurar ni el precio ni el abastecimiento de combustible.

Y no sólo aquí fue así. En su libro “La Crisis Mundial”, Winston Churchill, describe porqué, ya siendo Primer Lord del Almirantazgo antes de la Primera Guerra Mundial, impulsó el uso de petróleo como combustible de la Flota, desechando el carbón que se utilizaba hasta entonces: “...Las ventajas que ofrecía el combustible líquido eran inestimables. Primero velocidad. En barcos iguales el petróleo daba un amplio exceso de velocidad respecto al carbón. Permitía alcanzar velocidad en tiempo mínimo. Aumentaba en un 40% el radio de acción de los buques para la misma cantidad de carbón. Capacitaba a la flota para reabastecerse de combustible en el mar con gran facilidad. El uso de petróleo hizo posible que todo tipo de barcos consiguieran más potencia artillera y mayor velocidad con menor tonelaje y menor costo....”. Es que se había inventado el motor Diessel, y el petróleo pasó a ser estratégico para Inglaterra, desde el punto de vista militar, para competir con Alemania que sería su rival en la mencionada guerra. Por lo tanto era preciso que los buques abandonaran el carbón como combustible para utilizar el petróleo, pero el problema era que el carbón estaba dentro de Inglaterra y el petróleo no.

A partir de esta situación Churchill se manifiesta partidario de la constitución de una empresa petrolera de mayoría estatal e impulsa la compra del 51% de las acciones de la Anglo Persian Oil Co. para constituir la que luego sería la British Petroleum. Y sostiene en la Cámara de los Comunes que el Almirantazgo debía ser productor, con capacidad de refinación y destilación, de su propio petróleo, para contar con reservas propias en caso de guerra, para tener el poder de negociación necesario para adquirir el petróleo a precio más bajo al contar con una empresa testigo propia, y para controlar como propietarios sus propias fuentes de abastecimiento. Había quienes se oponían a que el Estado fuera dueño mayoritario de las acciones de la futura empresa estatal (se oponían, como se diría ahora, a la existencia de un estado propietario), y decían que bastaba un acuerdo con la Shell. Sin embargo Churchill desconfiaba de la Shell por ser una empresa con vinculación con los holandeses a su vez con algunos negocios con los alemanes. Nótese el celo con que buscaba asegurarse, sin trastornos, la fuente de combustible. Cabe aquí aquello de “del enemigo el consejo” que en Argentina habría que tener en cuenta en momentos en que un pequeño grupo de empresas extranjeras controla nuestro petróleo y deja en vilo al país. Ni que hablar de lo que podría ocurrir si disminuyen la producción de hidrocarburos, por conveniencia propia o como factor de presión ante cualquier decisión nacional que afecte a sus países de origen.

Es más, publicaciones periodísticas recientes han hecho saber que las lanchas patrulleras para controlar nuestro litoral marítimo no actúan por carecer del combustible necesario para hacerlo.

Los hechos han demostrado que el petróleo sigue siendo tan estratégico como antes.

Primero porque no era cierto que el mundo es un “mundo uno” de países iguales. Vivimos un período en que los países no son iguales. Hay un pequeño número de países opresores y una mayoría de países expoliados y limitados en su soberanía, por los primeros. Y Argentina pertenece a los pueblos, países y naciones expoliadas.

El petróleo sigue siendo estratégico porque:

1. Seguirá siendo la fuente energética principal de abastecimiento del mercado, por lo menos en las próximas dos décadas, con el agravante de que es una fuente no renovable y camino a su agotamiento

2. En la actualidad la producción petrolera equilibra el consumo mundial. Con la crisis económica en curso el precio del petróleo ha caído y es posible una disminución transitoria de su consumo, pero sería irresponsable concluir que por ello el petróleo dejará de ser la principal fuente de energía del mundo actual en un razonable horizonte temporal.

3. De un tiempo para acá se viene presentando una caída de las inversiones en la búsqueda de nuevos yacimientos. Desde mediados de la década de los ‘80 las capacidades de producción se erosionan lentamente como resultado de la falta de exploración y puesta en funcionamiento de nuevos yacimientos. La relación entre las reservas mundiales conocidas y la producción viene cayendo sistemáticamente desde 1979. Hoy se descubre un nuevo barril de petróleo por cada cuatro que se consumen.

Por lo tanto las áreas ricas en petróleo y gas siguen siendo terreno de disputas entre las potencias imperialistas a expensas de los países como el nuestro. La agresión a Irak y Afganistán es parte de ello. No se puede explicar la situación del Oriente Medio, el holocausto palestino, las amenazas sobre Irán, etc. sin considerar el papel del petróleo.

Los sucesos de Georgia, que colocaron a Rusia en condiciones de cortar el oleoducto Baku-Tifilis-Ceihan (BTC) que alimenta a Europa, también demuestran la importancia estratégica del petróleo.

El reciente corte de gas a Ucrania por parte de Rusia, que amenazó el suministro de Europa es otra muestra de ello. Lo mismo ocurre con el gas.

Por lo tanto una Argentina sin reservas, dependiendo de petróleo y gas externo será frágil, presionable, condicionable y lo que se nos exija lo pagará la población con más drama y desamparo social del tipo del que estamos viviendo.

Entonces, a 102 años del descubrimiento del petróleo por el pueblo y el Estado argentinos, habiendo sufrido, como se dijo, todas las formas de privatizaciones en el campo de los hidrocarburos, las solapadas o “moderadas” y las extremas como las realizadas durante el menemato y que el actual gobierno continua y profundiza, es conveniente recordar las palabras del General Enrique Mosconi: “...la experiencia de las luchas incesantes que la organización fiscal ha debido soportar con las compañías privadas durante todo el tiempo en que la hemos dirigido, nos condujo a la conclusión de que tales organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan dos intereses antagónicos destinados a vivir en lucha, de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatal. Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieran enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de explotación y exploración al capital extranjero, para favorecer a éste con las ganancias que de tal actividad se obtienen, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. No queda otro camino a adoptar que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, elaboración, transporte y comercio.”

Y también las palabras de un continuador de Mosconi, a su vez incansable luchador por la Defensa del Petróleo Argentino, a quien hemos conocido en vida y del que hemos aprendido que el petróleo sólo debe ser explorado, explotado, refinado y distribuido en carácter de exclusividad y de manera monopólica por el Estado Argentino:

El Dr. Adolfo Silenzi de Stagni, (a él nos referimos) en su discurso junto a la tumba del General Mosconi, el 12 de diciembre de 1987, explicando ese homenaje, decía: “Lo hacemos no sólo para recordar su memoria, para destacar que ha sido el militar más preclaro que han tenido las FF.AA. en el curso del siglo, sino también, porque creemos que éste es el recinto adecuado para comprometernos a luchar por la defensa de lo que hemos sostenido en toda una vida, sin ningún tipo de claudicación ni de descanso: el petróleo que se encuentra yacente en nuestro subsuelo es propiedad exclusiva e inalienable del pueblo argentino y sólo debe ser explotado en beneficio del pueblo argentino que está representado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales.”. (Estatal en ese momento).

Y continuaba:

 “No admitimos ningún tipo de transacción con este principio. No creemos en la “ayuda” de las compañías privadas, sean extranjeras o nacionales, y es por ello que estamos enfrentados a toda la política económica y petrolera del actual gobierno. La defensa del petróleo no es más que un frente de lucha por la liberación nacional de manera que no parcializamos lo que debe ser una auténtica liberación política, económica y social del pueblo argentino. Si concentramos nuestro esfuerzo en esta sola trinchera es porque la consideramos, sin duda alguna, la más importante.”.

Efectivamente, el petróleo es ante todo un material estratégico. Sólo después es un recurso económico.

Esto vale mucho más hoy, con gobiernos que no son capaces de asegurar ni el precio ni el abastecimiento de combustible, con reservas que se agotan siendo la principal fuente energética, clave para el desarrollo industrial, de interés agrícola como combustible y materia prima para producir fertilizantes así como para decenas de miles de productos petroquímicos indispensables para nuestra vida diaria.

Es decir, es un material estratégico clave para la Independencia Nacional y su Defensa y además un recurso económico que representa más de 10.000 millones de dólares de renta anual.

Por eso planteamos la necesidad de estatizar, no sólo el subsuelo, sino toda la cadena productiva petrolera. Como lo entendía Silenzi de Stagni.

¿Estado ineficiente o YPF obligada a perder?: Privatismo disfrazado de estatismo

Es necesario recordar algunos datos históricos referentes al camino que se obligó a recorrer YPF para dar pérdidas en beneficios de empresas privadas como primer paso para después justificar su privatización total. En este camino, amigos de las dictaduras y los gobiernos gerenciales e imperialismos de turno forjaron de la noche a la mañana grandes fortunas.

Fortunas que se siguen forjando con este gobierno, ahora con sus amigos, monopolios afines y, otra vez, imperialismos de turno.

Se dijo que la empresa privada iba a asegurar el autoabastecimiento y el aumento de reservas. Se afirmó de manera axiomática que el Estado era ineficiente.

El presente nos muestra, al final del camino, que nada fue así.

Los privatistas ahora dicen que los “estatistas” quieren volver a la situación anterior al 90 con un estado ineficiente que daba pérdidas.

¡Debe quedar claro que esa no es la verdadera historia!

No es que antes de Menem YPF perdía porque el Estado era ineficiente y porque había una política “estatista”. Es que la política privatista fue como un cáncer que fue penetrando a YPF lentamente, carcomiéndola.

YPF fue obligada a perder por los gobiernos dictatoriales y gerenciales, defensores de los que querían adueñarse del patrimonio nacional, y por muchos funcionarios de la empresa que trabajaban para ellos.

Para responder al argumento de la ineficiencia del Estado hay que analizar como era la situación del petróleo antes de Menem. En el área de producción Menem encuentra, al asumir, que YPF estatal producía el 62% del petróleo, 2% lo producían viejas concesiones de principios de siglo y 36% los entonces llamados contratistas privados. Eran 25 contratos heredados de Frondizi, Onganía, Videla, y sucesivamente renegociados posteriormente, entre otros por Alfonsín. ¿Qué tenían todos estos contratos en común? Que se asentaban en áreas exploradas y puestas en explotación por YPF. Y hay que decir que, de todo el capital necesario para extraer petróleo, el 85% corresponde a los gastos de exploración y puesta a punto de la extracción. El resto es sólo un 15%. Por eso ninguna empresa del mundo entrega áreas ya exploradas y puestas en producción: porque efectuada la mayor parte del gasto, lo que viene luego es el momento de recuperar lo invertido. Hacer concesiones o contratos de explotación en ese momento es como regalar las ganancias. De esa manera crecieron grandes fortunas: Pérez Companc, Bridas, Pluspetrol, Astra, Compañía General de Combustibles, etc. Y aumentaron sus ganancias otras como Occidental Petroleum, heredera de un contrato de la Banca Loeb de la época de Frondizi.

Los “contratistas” extraían el petróleo explorado y puesto en condiciones de extracción por YPF y se lo vendían a ésta a precios muy superiores a los costos que tenía YPF en áreas próximas y similares. Era lógico que con este mecanismo YPF perdiera.

Para demostrar que este mecanismo venía de lejos, en 1964 la Comisión de Contadores de la Comisión Especial Investigadora sobre Petróleo de la Cámara de Diputados descubrió que para la firma contratista Tenessee (Contratos de Frondizi) en un área de Tierra del Fuego el costo de extracción era de 1,92 dólares el metro cúbico en 1962 pero YPF debía pagarle 14,30 dólares.

Pero no para allí la cuestión.

En la comercialización YPF tenía el 55%, pero se debe destacar que los privados estaban en las zonas de mayor rentabilidad mientras que YPF estaba donde nadie quería ir, en zonas de bajo rendimiento. Es decir, YPF respondía a la necesidad de ocupar el territorio nacional, respondiendo al interés federal de llegar a la totalidad de la Patria, fuera o no económicamente redituable, mientras los privados respondían a su interés de ganar dinero.

A todo esto hay que agregar un hecho sustancial:

a) por decretos de Videla, YPF se vio obligada a comprar el petróleo que producían los contratistas privados a precios, como se dijo, muy superiores a los reales, y aún a veces superiores al precio internacional (que como se sabe es un precio que fluctúa según situaciones externas y que no tiene que ver con los costos internos),

b) por decretos de la misma época, también estaba obligada a vender una cantidad equivalente de petróleo a las refinerías privadas (Shell, Esso, etc.), pero esta vez a precios muy inferiores (un 50 % inferior).

La ecuación era clara: comprar caro y vender barato. Las pérdidas de YPF eran las ganancias privadas.

Resultado: se estima que en esa época, entre 1978 y 1987, YPF perdió 6.100 millones de dólares. Se calcula además que desde 1976 a 1989 YPF sufrió una disminución de ingresos de 11.000 millones de dólares por regalo de información, reservas y aparato productivo. Ingresos que fueron ganancias netas de los privados.

Por si fuera poco YPF fue endeudada en 5.000 millones de dólares por “necesidades” del plan Martínez de Hoz de la última Dictadura. Y esto fue demostrado en el juicio a la Deuda Externa iniciado por el patriota Alejandro Olmos que tuvo resolución favorable por el juez Ballestero que la declaró ilegítima y fraudulenta, y a pesar de eso la seguimos pagando.

En efecto en el libro de Alejandro Olmos, sobre la Deuda Externa figuran las cifras del endeudamiento: Un gerente de YPF, el contador Alberto Andrés Camaño, ex - Gerente de Planeamiento Comercial de YPF, declara en el juicio a la deuda externa que, por cada metro cúbico vendido por YPF a las destilería privadas, aquella perdía 17 dólares, mientras que por el mismo metro cúbico, las refinerías privadas ganaban 48 dólares. El Ingeniero José Antonio Consentino declaró que en el periodo anterior a Marzo de 1976 YPF debía sólo 300 millones de dólares y la dictadura la obligó a refinanciar esa deuda y endeudarse en montos innecesarios. Los dólares no los recibía YPF, iban al Ministerio de Economía de Martínez de Hoz para sostener su famosa tablita. Así saltó de una deuda de 372 millones de dólares en el ´76 a casi 6000 millones de dólares de deuda en el ´83.

Esta política anterior a Menem no era “estatista”. Era privatista “camuflada”.

Por ende había que desprivatizar. Pero en lugar de eso Menem privatizó todo a precio vil. Y el resto es historia reciente. El resultado de la política privatizadora posterior está a la vista

Cuando YPF se vendió a 19 pesos la acción, se denunció que se ocultaban reservas para venderla más barato. ¡Cómo no iba a perder el Estado si la British Petroleum compró AMOCO tasando el precio del petróleo a 9 dólares el barril de reservas pero YPF fue comprada a 3 dólares el barril! Por esta razón uno de los compradores en ese momento dijo: “Es un buen negocio, compramos una petrolera de nivel europeo a precios sudamericanos”.

No descubrieron nuevas reservas. Siguen viviendo de lo explorado por YPF.

No invirtieron en exploración porque buscan la ganancia fácil.

Porqué no exploran las empresas privadas

Se argumenta que las empresas no exploran porque no tienen incentivos.

Como se ha afirmado más arriba no exploran, como decía Silenzi de Stagni, porque explorar implica el 85% del capital necesario para obtener petróleo, el restante 15% es lo que se invierte en extracción. Y las empresas prefieren extraer donde el Estado exploró e hizo el gasto más grande. Por eso no se deben entregar áreas ya exploradas y puestas en producción ya que, efectuada la mayor parte del gasto, lo que viene luego es el momento de recuperar lo invertido. Hacer concesiones o contratos de explotación en ese momento es regalar las ganancias.

Sólo ahora, antes de la crisis con los altos precios de petróleo, se interesaron por rapiñar nuestro petróleo submarino. Sin embargo el gobierno con sus nuevos planes “Plus” se empeña en aumentar las ganancias de las empresas. El gobierno ha hecho aportes por 8750 millones de dólares (certificados de crédito fiscal que pueden utilizarse para cancelar impuestos y financiar nuevas inversiones) a Repsol, British Petroleum, Pan American Energy, Esso, Shell, etc.

Aún hoy, con un petróleo en franco descenso respecto a los precios del año anterior las empresas ganan. Se dice que los costos de extraer petróleo en Argentina son de alrededor de 5 dólares el barril. Las cifras más pesimistas dicen 12 dólares el barril. A un precio libre de retenciones de alrededor de 40 dólares el barril, ganan como alrededor de 4 veces el costo, y el gobierno le incrementa ese precio de 7 a 10 dólares más, con los nuevos incentivos de las leyes “PLUS”.

Estatizar toda la cadena de producción petrolera

No basta con nacionalizar el subsuelo, hay que estatizar toda la cadena: exploración, extracción, refinación, distribución.

Si sólo se nacionaliza el subsuelo, habrá luego concesiones de extracción. Como las que ya se hacen, como las que se planean inclusive con otras potencias, como surge de los acuerdos del reciente viaje a Rusia de la Presidente.

Y ya sabemos los argentinos las consecuencias de todo esto. Estaríamos condenados a repetir la historia.

En que estamos y que se debe hacer

El actual Gobierno continúa y profundiza una política petrolera de entrega:

1. - Españoles, ingleses, rusos, yanquis, etc. se reparten la riqueza energética argentina. Hace unos meses una empresa petrolera rusa estuvo por comprar el 30 % de Repsol. En España se cuestionó esa venta por ser la empresa estratégica para ese país y en Argentina, donde esa empresa es la principal empresa petrolera, el gobierno no hizo ninguna referencia al tema. Peor aún, se tejieron convenios con empresas rusas para actuar en el litoral marítimo argentino y para hacer inversiones en el área distribución, en la construcción del gasoducto del Noroeste.

Además, Panamerican es 60% de la British Petroleum inglesa y 40% de la rusa Bridas. Están también los yanquis de la Exxon y Chevron.

¡Que no nos quieran engañar de nuevo con la teoría de que apoyándonos en el Imperialismo ruso o el chino u otras potencias europeas vamos a estar en mejores condiciones para liberarnos de yanquis e ingleses! Seguiremos, en todo caso, siendo un país desgarrado por la dependencia entre varias potencias imperialistas y rapiñado por todas ellas.

Es como si en Mayo de 1810 nos hubieran dicho: “hagamos un frente único con los ingleses para independizarnos de los españoles”.

Esa posición fue la que nos llevó a la Argentina actual.

Esa era la posición de Carlos María de Alvear buscando hacer de nuestro país un protectorado inglés.

Reivindicamos la posición de los patriotas de Mayo:

“Ni amo nuevo ni amo viejo. No queremos tener amos. “

De otra manera seremos una pieza en la estrategia de las potencias, porque una cosa es aprovechar las diferencias entre los enemigos y otra es que los enemigos se aprovechen de nosotros.

2. - Se extienden las concesiones hasta el fin de la vida útil de los yacimientos como ha ocurrido con Cerro Dragón o como quieren hacer en Neuquén. Se han entregado a la Pan American Energy (British Petroleum y Bridas) las reservas de Cerro Dragón por cuatro décadas, hasta su extinción total; reprivatizándola diez años antes del término de la concesión.

Silenzi decía que dar un área en concesión por tantos años era darlo hasta su agotamiento, era regalar las áreas. Los abogados discutirían infinitamente decía, haciendo una comparación, la diferencia en dar un auto hasta que no sirva más o regalarlo. Conceder por tantos años es regalar las áreas petroleras.

3.- Se provincializan (según la llamada “ley corta”) los recursos, desguazando la Nación y su patrimonio en pedazos. No puede haber una política provincial de petróleo. Sería como pretender una política hidrológica distinta en cada provincia, distinta según que provincia atraviese el río. Eso afectaría la integridad nacional.

La provincialización petrolera del Gobierno tiende a una Argentina convertida en una republiqueta sojera, minera, petrolera, con su tierra extranjerizada y parte de su territorio ocupado por el Imperialismo inglés que (para rematarla en lotes a distintos imperios que esquilman nuestro patrimonio nacional) es fraccionada, resultando así una unión laxa de republiquetas: unas sojeras, otras petroleras, otras mineras, entregadas en pedazos, como en una tienda de retazos, a monopolios representantes de una u otra potencia imperialista. Es una política del desguace nacional.

Nosotros pensamos que el petróleo es propiedad de la Nación en conjunto pero, justo es decirlo, eso implica otro Estado Nacional, verdaderamente Federal (y no unitario disfrazado de federal como el actual), con un nuevo pacto federal, con una coparticipación verdaderamente federal y no esta coparticipación unitaria que permite al gobierno central pagar una deuda externa ilegítima, usuraria y fraudulenta, pagar los negociados de los monopolios imperialistas y de los amigos y comprar voluntades (borocotizar).

Hace falta un nuevo Pacto Federal en el que se cumpla el lema escrito en las banderas de ese padre del Federalismo que fue el General José Gervasio Artigas:

Pa´que naides sea más que naides”.

4.- Se aplica una política pesquera depredatoria, antesala de entrega del petróleo y los minerales estratégicos del mar. En efecto, como muestra, los buques langostineros pescan con redes que arrastran todo tipo de especies, pero como sólo les interesan los langostinos por su precio, devuelven el resto al mar. Con ello destruyen la fauna, destruyen los fondos submarinos con ese pescado que se pudre y, por si fuera poco, eso significa 10.000 kilos diarios de pescado del mejor (merluza, salmón, etc) arrojados al mar por cada buque langostinero. Como pescan unos 100 barcos langostineros por día, se tiran 1.000.000 de Kilos de pescado al mar que podrían saciar el hambre de un millón de argentinos diariamente. Esta pesca depredatoria sólo se explica si el objetivo es, después de agotada la pesca, pasar a la entrega de la plataforma submarina, que tiene petróleo, minerales estratégicos, etc.

5.- Se disfraza de “argentinización” la compra de una parte del paquete accionario de YPF-REPSOL por parte del grupo Petersen, a su vez perteneciente al grupo Ezkenazi, que ni siquiera se trata de empresarios nacionales, y que está estrechamente ligado al núcleo gobernante, cuyo titular Enrique Ezkenazi es conocido como el banquero K. Una muestra más de la vinculación del núcleo gobernante con los monopolios petroleros y sus intereses.

6.- Las leyes petroleras de este gobierno son una continuación de la entrega.

Las características de ENARSA también.

ENARSA se ha diseñado según el modelo de la empresa estatal angoleña SONANGOL que, se dice, administran los chinos, y que entrega áreas en concesión. Así, por ese camino, ENARSA será el camarero del festín de nuestra plataforma. Será quien sirva la mesa para que los monopolios petroleros coman de nuestras riquezas.

Los recientes acuerdos con Rusia, también son una continuación de la entrega: empresas rusas como Lukoil comerán en nuestra plataforma continental, y esto será parte de la estrategia de  Rusia, un país imperialista, que quiere utilizarnos de peones en su disputa con los anglo-yanquis y europeos, e incluso con los chinos y japoneses, por el control de América Latina y el Atlántico Sur.

Esta política de entrega de nuestro litoral marítimo es la que genera dudas respecto a que se realicen los estudios para fijar el limite de la plataforma continental hasta las 350 millas que Argentina debe presentar, en tiempo y forma, antes de fines de mayo de 2009 en la UN.

Por eso hubo reuniones secretas con el imperio colonialista inglés, que ocupa nuestros territorios  para presentar en conjunto los estudios de límites como si Inglaterra fuera un estado ribereño y no una potencia colonial ocupante de nuestro legítimo territorio. Esperan entregar en paz nuestro patrimonio, porque los imperios necesitan paz en el Atlántico Sur para esquilmarnos.

Por eso no hay defensa nacional de 5.000.000 millones de kilómetros cuadrados de plataforma continental hasta las 350 millas marítimas.

Es una Política de sumisión e indefensión nacional y entrega del patrimonio argentino.

Este gobierno se disfraza de “progresista” pero en su esencia es antinacional y antipopular. Es como el tero que chilla en un sitio pero pone los huevos en otro lugar.

No sea cosa que los que siempre abandonaron la causa de Malvinas en aras de ser confiables a  las potencias, quieran hacerse pasar ahora por malvineros para ser parte del juego de disputas y tironeos entre las potencias por la tajada del desguace nacional que le toque a cada una.

Repetimos, nosotros pensamos que debemos recuperar ese lema de los hombres de Mayo: “Ni amo viejo ni amo nuevo. No queremos tener amo”

Hoy vivimos la que será probablemente la crisis económica más profunda de la historia de la Humanidad. Hacen falta medidas anticrisis.

La política del gobierno agrava la crisis y la descarga sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo.

En cambio hace falta un plan anticrisis que vuelque todos los recursos del país a resolver la emergencia social, garantice la producción nacional, y proteja y estimule el mercado interno. El gobierno tiene que invertir miles de millones de pesos en la producción: un plan de un millón de viviendas populares, un plan de un millón de chacras, o comunidades, nacionalizando la tierra extranjerizada, para los campesinos pobres, pueblos originarios y la juventud agraria.

Para eso son claves los recursos del petróleo.

Decía Silenzi:

“¿Cómo se capitaliza un país? (...) La explotación del petróleo puede ser uno de los caminos más rápidos para capitalizar el país, por cuanto es la actividad de mayor lucratividad que se conoce en el mundo. ¿Pero que ha ocurrido? En lugar de extraerlo por cuenta nuestra a través de YPF, entregamos a empresas extranjeras  las mejores áreas localizadas y cubicadas por esta repartición oficial, firmando contratos leoninos y sin precedentes en el extranjero.

Referido al papel del capital extranjero decía:

“La experiencia demuestra que el capital extranjero genera en el mediano y largo plazo un flujo mayor de salida de divisas del que realmente ingresa. En otros términos el efecto de las inversiones directas de las transnacionales es el de la transferencia neta de recursos hacia el país de origen de esos capitales y, por tanto, el de una descapitalización incesante de los países subdesarrollados.”

Y por último, en esta Argentina donde se ha inventado el verbo “borocotear” con el significado de la compra de voluntades y apoyos políticos es bueno recordar, como advertencia a los entreguistas, las palabras del General Baldrich, considerado el albacea ideológico de Mosconi y su segundo en jerarquía, que decía:

“Porque esa mancha de petróleo, que es en el obrero honrosa y pasajera, resulta indeleble y oprobiosa en los legisladores venales y funcionarios sobornados por el oro corruptor de las empresas invasoras”.

Continuaremos nuestra lucha por la reestatización de YPF y Gas de Estado y por la propiedad y gestión estatal, en todos los eslabones de la cadena productiva, monopólica y eficiente, con control de sus obreros y técnicos, de todos los hidrocarburos líquidos y gaseosos de la Argentina, terminando con la política de entrega y sumisión nacional que este gobierno continua.

Y de esa manera cumplir con el legado del General Mosconi, el General Baldrich y el Dr. Adolfo Silenzi de Stagni.

La situación es grave.

Las reservas petroleras y gasíferas han caído de manera alarmante.

La Argentina es el único país exportador de crudo del mundo que no aprovecha la enorme renta petrolera. Esas utilidades quedan en manos de compañías extranjeras.

El ritmo desenfrenado de extracción de petróleo y gas, sin control del Estado, tiene un alto rédito para las compañías pero beneficio nulo para los argentinos y un futuro aún más penoso que el actual si no revertimos ésta situación.

La responsabilidad de asegurar la provisión de energía no puede ser delegada por el Estado, menos cuando se trata de un país dependiente que quiere salir de la miseria en esta situación de crisis económica mundial y para eso tiene que poner en marcha su economía que requiere combustibles a bajo costo como el que proveía la vieja YPF.

El Estado argentino debe recuperar sus reservas de hidrocarburos, su empresa operadora y su gente especializada. Para ello es preciso estatizar toda la cadena productiva del petróleo y el gas para constituir una Empresa Nacional de Hidrocarburos estatal, monopólica y eficiente, con finanzas públicas y bajo control de los técnicos, trabajadores y usuarios para evitar la corrupción, que sea parte de un nuevo Estado patriótico, popular y democrático.

La combinación con el sector privado es imposible. Este sector persigue la ganancia y aquí se privilegian los intereses de la Nación y su Pueblo.

Se deben privilegiar las necesidades de un proyecto nacional independiente.

Y, como dice el General Mosconi en el capitulo XIX del libro El petróleo argentino editado por el Circulo Militar: “...es indispensable sistematizar la propaganda... a favor de la nacionalización y monopolio petrolero, con miras a crear una gran fuerza de opinión que obrara permanentemente en defensa de la soberanía argentina de más en más amenazada por la penetración del capitalismo norteamericano”. Podemos agregar: y de cualquier otra potencia imperial...

Proponemos desarrollar, lugar por lugar, multisectoriales de defensa del petróleo argentino para crear sólidas raíces por lugar que constituyan un árbol de defensa del patrimonio hidrocarburífero nacional.

Mucho luchó el pueblo argentino para acumular todo el patrimonio hoy rematado. Los Generales Mosconi y Baldrich fueron artífices hace más de 80 años del surgimiento de YPF. Hoy hemos retrocedido en el control de nuestro petróleo así como de otros sectores del patrimonio nacional.

No debe haber seguridad jurídica para la entrega del patrimonio nacional ni prescripción para los delitos cometidos contra él.

Es tarea de patriotas, de todas las ideologías y creencias, civiles y militares, unirse para recuperar lo que es nuestro y, conjuntamente con ello, nuestro futuro como Nación y como Pueblo.

¡Con el Pueblo, para y por el Pueblo y la Patria, por una YPF y Gas de Estado estatales, monopólicas y eficientes!