FORO PATRIÓTICO Y POPULAR

Documento fundacional del

Reconquistar el patrimonio nacional

Establecer la soberanía popular

Garantizar la independencia Argentina

 

El Foro Patriótico y Popular, se constituye en estos tiempos difíciles para la Patria y duros para nuestro pueblo. Tiempos complejos, en los que están abiertos caminos divergentes. Tiempos de definiciones. Se hace bajo la advocación de los patriotas de la independencia nacional y los que desde entonces ofrendaron su vida y su obra a la causa de la soberanía del pueblo y la independencia de la Nación.

Estados Unidos y las grandes potencias, utilizando su poderío estratégico, político, económico y financiero, pretenden imponer una nueva "pax global"; una política para someter a países como el nuestro a una condición semicolonial, completando la infame labor del "Proceso" y los gobiernos "gerenciales" que le siguieron. El pueblo y las fuerzas patrióticas y populares rechazan y enfrentan este camino de sumisión nacional. Mujeres, hombres y jóvenes patriotas fueron trazando una nueva huella, se han ido encontrando en ella, y hoy decidimos fundar el Foro Patriótico y Popular.

Somos conscientes de que los enemigos jurados de la Patria son muy poderosos, pero también sabemos, porque lo muestra toda la historia nacional, que el camino de la sumisión o la conciliación con esos enemigos, ha traído sangre, sudor y lágrimas para los argentinos. Por eso, la huella en la que nos encontramos en el Foro, es la de poner de pie al pueblo y a las fuerzas patrióticas de nuestra Nación, hasta conquistar su segunda y definitiva independencia de toda dominación extranjera. Esa gran tarea histórica presupone acabar con el poder de las viejas y nuevas oligarquías, cipayas y gerenciales, que han sido y son funcionales a la sumisión nacional, y que han provocado la más grave crisis económica y social que se recuerde. Logrado ese objetivo, será posible fundar  un nuevo Estado nacional, que estará signado por las fuerzas que lo dieron a luz y tendrá la impronta de las nuevas generaciones.

Hemos escuchado hablar por décadas del "progreso" puesto de manifiesto por cifras de una supuesta "macroeconomía". Pero esas cifras son, en realidad, las cuentas del enriquecimiento obsceno de los beneficiarios de la entrega y del empobrecimiento inaudito de la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro suelo. Se nos habló de una supuesta teoría del "derrame" por el cual había que permitir ese enriquecimiento para que las sobras del banquete cayeran sobre los más pobres, pero esto nunca ocurrió. Sólo asistimos a la existencia de una minoría, cada vez más opulenta y poderosa, frente a una mayoría creciente de pobres cada más pobres. El Progreso, para ser verdadero, se debe manifestar en el bienestar del conjunto social y la fortaleza de la Nación.

 "Voltear las chimeneas" y enajenar el patrimonio nacional fueron las "razones de Estado" del genocidio del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Y esos objetivos, comenzados a ejecutar con el "Proceso", se fueron convirtiendo en "Política de Estado" continuada minuciosamente los gobiernos que le sucedieron. En función de esas mismas "razones" se cometieron las infinitas y cotidianas muertes evitables por el hambre y las enfermedades que se encuban en la pobreza: el nuevo genocidio de los gobiernos gerenciales. En síntesis, la demografía argentina: masacre y reemplazo.

A la entrega y la sumisión nacional ha ido unido, como la sombra al cuerpo, el desconocimiento de nuestras gestas históricas de independencia nacional y por romper las cadenas de la opresión social. El olvido lento, seguro y programado de la Reconquista y la Defensa de 1806 y 1807, que fueron pasos previos ineludibles del 25 de mayo de 1810 y el 9 de julio de 1816, la heroica Guerra de emancipación nacional, junto a los pueblos hermanos de Latinoamérica; las grandes rebeliones y alzamientos populares que enfrentaron al poder oligárquico en pos de conquistas sociales o políticas; la desmalvinización, iniciada por el propio "Proceso" y continuada por los gobiernos posteriores.

Todo intento de sublevarse ante la prepotencia de los poderosos del mundo y sus socios oligárquicos, es presentado como una obra de utópicos por los publicitados del sistema y la historia oficial. Vacían así nuestra verdadera historia para poder afirmar que la sumisión y la conciliación son la respuesta "racional" frente al nuevo orden globalizador. Se nos dijo, entonces, que vivíamos en una "aldea global" de países interdependientes. Se nos quiso ocultar que hay un puñado de potencias "globalizadoras", y una mayoría de países expoliados por aquellos: Argentina es hoy, más que nunca en su historia, una presa disputada, desgarrada, por las esas potencias opresoras.

Se niega abiertamente que sea posible un proyecto de Argentina independiente en el contexto mundial actual. Se sostiene que sólo es posible establecer algunas pocas "limitaciones" a la subordinación global. Hubo distintas fórmulas para un mismo resultado: asumirnos como "una colonia digna y próspera", como proponía Dr. Roberto Alemann, ex ministro de Economía del "Proceso"; o establecer "relaciones carnales" con el imperio, según la fórmula del canciller Di Tella que ejecutaba Carlos Menem; "honrar nuestras deudas" a costa del empobrecimiento del pueblo, como se jactaba Fernando de la Rúa; o mostrarse sorprendido por "lo globalizado que está el mundo, como declaraba Eduardo Duhalde.

Le llaman "globalización" al mundo que devino al final de la "guerra fría" y la bipolaridad entre dos superpotencias: EE. UU. y la URSS. Nueva situación basada en la superioridad estadounidense, como exclusiva superpotencia, los acuerdos y rencillas entre las potencias rectoras del "G7" y el "G8" para imponer a los países del Tercer Mundo las políticas de libremercado, privatizaciones y "ajuste", controladas por el FMI. Esta situación mundial es presentada como una ley natural y definitiva, cuando es una política de las grandes potencias; política que, más tarde o más temprano, sucumbirá como cayeron todos los grandes imperios de la antigüedad, el medioevo y la modernidad. Los invertebrados, los serviles, siempre encuentran razones para subordinarse.

Cabe preguntarse: ¿es un momento de triunfo incuestionable de la globalización o estamos asistiendo a su fracaso?

Es indudable que el "modelo" a que nos han sometido ha fracasado a nivel mundial y nacional. Fracasó porque sus planes de crecimiento y ganancia infinita para los monopolios y el capital financiero no se han producido: el mundo desembocó en una crisis prolongada, que ha provocado sufrimientos inauditos en los pueblos. Es una crisis que ha repercutido hondamente en nuestro país, y a pesar de todos los pronósticos optimistas de superación, vuelve a aparecer una y otra vez.

En Medio Oriente y en América Latina, Estados Unidos y sus socios deben pagar un alto costo político para mantener la ofensiva, y ésta les resulta cada vez más costosa y de imprevisibles consecuencias.

Aunque el impulso "globalizador" todavía es muy fuerte y condiciona la situación mundial, la crisis económica mundial y la lucha de los pueblos y naciones lo han ido desgastando. La resistencia del pueblo iraquí ya ha empantanado a los ocupantes de su patria, y éstos han cosechado, además, el repudio de los pueblos de todo el mundo. La lucha de los pueblos y naciones enfrentando a la opresión imperial y oligárquica, se va constituyendo en una poderosa fuerza motora de la historia.

Es posible una Argentina soberana, popular y democrática, unida a los pueblos y naciones oprimidas. Es necesario para ello un Estado que lo exprese con formas democráticas que garanticen la participación y decisión popular. Son muchos, en todo el mundo, los que están hartos de vivir penando para que un puñado de potencias viva de lo que le es ajeno.

El camino de forcejear y negociar haciendo concesiones al imperio, lleva a que éste tome lo que se le concede y venga por más. Hay una determinación de las grandes potencias de que la Argentina debe "ser castigada", por haberse "atrevido" a voltear a un gobierno "generencial", declarar el default de su deuda externa, y a que el pueblo conquistara, también, la asignación de recursos para la "deuda interna". (Y eso, después de haberse "atrevido" a recuperar Malvinas).

El camino de hacer concesiones a las potencias que disputan con EE.UU. para resistir la prepotencia del gigante, lleva, en el mejor de los casos, a un cambio de amo pero no la Independencia. La lección de las invasiones inglesas fue: "Ni amo viejo ni amo nuevo: ¡Ningún amo!"

No se puede "reformar" una política que por su naturaleza va contra la Patria y el pueblo. De igual manera que no se puede reformar el Estado imperial y oligárquico, cuya razón de ser es esa política de sumisión y opresión.

El Foro Patriótico y Popular surge con la convicción de que es posible un amplio movimiento que una a las fuerzas del trabajo, a los productores del campo, al empresariado y el comercio nacionales; a profesionales, científicos, artistas e intelectuales consustanciados con el pueblo y la patria; a religiosos sensibles a la situación de los carenciados, y a los militares patriotas y democráticos. Este amplio movimiento será capaz de abrir una nueva huella para llevarnos a nuestra segunda y definitiva independencia.

Para hacer posible lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. Y lo popular y lo democrático no puede realizarse sin la independencia nacional. Ha sido un drama, muchas veces provocado, la separación entre estas grandes cuestiones. En lo más profundo de nuestra historia se entrelazan estas banderas; juntas mostraron la salida en encrucijadas claves escribiendo las mejores páginas de nuestra vida como Nación.

La situación actual requiere partir de concentrar los esfuerzos para resolver la emergencia alimentaria, sanitaria, educacional y habitacional, la crisis de la pequeña y mediana producción (industrial y agraria), el comercio y las economías regionales. Todo ello supone garantizar la dominación de las palancas claves para la soberanía efectiva de la Patria y su capacidad de Defensa Nacional. Entonces sí, el hombre y la mujer argentinos productores de riqueza y de cultura, donde reside la verdadera Nación, podrán emprender la nueva etapa fundacional.

Es hora, entonces, de confluencias patrióticas y populares. De levantarnos y echarnos a andar como Nación. Tarde o temprano, esa unidad patriótica y popular, impondrá una Argentina independiente como país, emancipada como Nación, con una democracia grande y verdadera donde se satisfagan los deseos del pueblo.

Nuestro Foro trabajará por la unidad patriótica y popular, como herramienta fundamental para la independencia nacional, la plena soberanía del pueblo, con la impronta de las fuerzas que con su trabajo y su conciencia construyen día a día nuestra Patria y luchan por su liberación.

Nuestro Foro impulsará la confluencia en un proyecto soberano de los hombres y mujeres del trabajo, los de las fábricas y los que labran la tierra, los trabajadores de la cultura, los pueblos originarios, los que impulsan las producciones regionales y nacional, los que enfrentaron al imperio inglés y los patriotas de la defensa nacional.

Nuestro Foro asume las enseñanzas de nuestra historia. La del pueblo de Buenos Aires que se levantó en armas frente a las invasiones inglesas de 1806 y 1807. La de la Revolución emancipadora, en la que confluyeron hombres y fuerzas de diferentes vertientes de pensamiento y distintos sectores sociales, como se expresó en la Primera Junta patria reunió a los hombres que se definían como el "partido revolucionario", Moreno, Castelli, Belgrano, militares como Saavedra y Matheu, religiosos como Alberti y comerciantes como Larrea.

Tenemos memoria de que nuestra independencia fue regada por la sangre generosa de esclavos negros que conquistaron su libertad empuñando las armas, pueblos aborígenes en su secular combate contra la servidumbre; criollos, y hasta españoles consustanciados con la causa independentista. Insurrecciones y guerra de recursos sostuvieron la causa revolucionaria en los tiempos difíciles del nacimiento de nuestra Nación. En nuevas condiciones históricas, la lucha por nuestra segunda independencia se entrelaza, de manera indisoluble, con la emancipación de nuestro pueblo, bajo el liderazgo de las fuerzas más consecuentes y avanzadas.

Nuestro Foro recoge las tradiciones de los grandes movimientos nacionales y populares que orientaron Leandro Alem y el Gral. Perón; y de los hombres que enfrentaron a los regímenes oligárquicos, como el Gral. Pomar y el Tte. Cnel. Cattáneo, y aún dieron la vida en ello, como el General Valle y el capitán Eloy  Caro.

Nuestro Foro se propone continuar con el legado de Forja y muchos otros más, que dedicaron su vida y su obra a la causa liberadora de nuestra Patria y Latinoamérica, como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi, Leopoldo Marechal, José Luis Torres, Juan Pablo Oliver, Luis Dellepiane, Juan Álvarez, Lisandro de la Torre.

Ellos investigaron y denunciaron el saqueo imperialista y la sociedad de las potencias opresoras con las élites oligárquicas. Ellos fueron capaces de conjugar pensamiento, acción y fuerza. Para ellos, los hombres del trabajo intelectual y manual y los patriotas de la defensa nacional debían vertebrarse en un proyecto revolucionario de Nación y de poder, capaz de cerrar el ciclo de la dependencia del imperio y el cipayaje oligárquico, para construir un nuevo Estado nacional que sea el resultado de ese proyecto, esa acción y esas fuerzas revolucionarias.

Tenemos una herida abierta por nuestros caídos de aire, mar y tierra en Malvinas y Georgias, en especial por el artero ataque al Crucero General Belgrano, y por cada uno de los que derramaron su sangre en la batalla de Malvinas conscriptos, cuadros, fuerzas de frontera y civiles, defendiendo ese emblema nacional que habíamos recuperado el 2 de abril de 1982.

El pueblo argentino se movilizó multitudinariamente en apoyo a la guerra nacional de Malvinas y ganó la solidaridad de los pueblos de Latinoamérica y el tercermundo; sin confundir ese carácter nacional de guerra justa con la dictadura gobernante, que en su último turno inició el proceso de desmalvinización.

Desde nuestro nacimiento como nación a la actualidad, el pueblo argentino se ha rebelado mil veces contra las élites dominantes oligárquicas, en jornadas históricas como las rebeliones democráticas o sociales de fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, como el 17 de octubre de 1945, las puebladas de la década del '70, y el gran alzamiento popular, el Argentinazo, del 19 y 20 de diciembre de 2001.

Tenemos un enorme legado histórico. Los que hoy nos encontramos en el Foro Patriótico y Popular, hemos recorrido el largo camino de las alegrías y tristezas de nuestra Patria, de encuentros y desencuentros. Y asumimos el compromiso de continuar la huella de nuestros mayores, sin claudicaciones, en un nuevo contexto histórico pero con la misma vocación patriótica y la misma pasión revolucionaria de los que nos precedieron.

Desde el Foro Patriótico y Popular, convocamos a los que sientan en su propia mejilla las injusticias de contra cualquier hombre de nuestro pueblo, y sientan como propias las ofensas a nuestra Patria, a cada nación Latinoamericana y a cada pueblo o país expoliado del mundo.

Aspiramos a que nuestro  Foro sea un centro de investigación, denuncia y combate por los grandes temas de la emancipación nacional. En primer lugar, el no pago de la Deuda Externa fraudulenta e ilegítima, para lo que apoyamos la extraordinaria labor realizada por ese gran patriota que fue don Alejandro Olmos y el Foro Nacional por el No Pago de la Deuda Externa que Olmos fundara. Bregaremos por la efectiva nacionalización del Banco Central y de la política monetaria y crediticia. Asimismo, defenderemos y lucharemos por que se cumpla con la condición de bancos estatales y de fomento del Nación, Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires y otros que aún están en propiedad pública.

Bregaremos por la recuperación de nuestros territorios y mares usurpados por Gran Bretaña y el justo reconocimiento a los patriotas que los recuperaron y enfrentaron con armas y sin armas al imperio inglés —como los heroicos civiles veteranos, que fueron parte de esa guerra nacional—. Impulsaremos la ruptura de la alianza extra OTAN con los Estados Unidos, y el rechazo a la constitución del ALCA, asociación con la que ese imperio pretende someternos a su coloniaje. Exigimos el desmantelamiento de la base del Tolhuin y rechazamos todo intento de instalar bases estratégicas, de cualquier tipo, en el territorio nacional, y la realización de maniobras militares conjuntas con potencias cuyo pasado y presente tiene un historial de agresión a otros pueblos y naciones. Nos opondremos al envío de tropas y toda otra forma de ingerencia en naciones cuyo derecho a su autodeterminación pretenda ser cercenado.

Asumimos el principio de que la defensa nacional es un deber y un derecho de todo el pueblo argentino, particularmente de su juventud. El militarismo y el golpismo, que entierran la tradición sanmartiniana y belgraniana, ha sido fuente de sojuzgamiento nacional. Su contrario, la indefensión nacional, es la otra cara de la teoría de la sumisión que impulsa el imperio.

Los revolucionarios de la Guerra de la Emancipación nos dejaron como enseñanza que romper las cadenas de la opresión y desarrollar una conciencia patriótica y popular son las únicas bases en las que es posible asentar nuestra defensa como Nación. La lucha del pueblo argentino por la segunda independencia nacional, con la participación en ella de los patriotas militares, edificará los cimientos de las Fuerzas Armadas del nuevo Estado nacional. El desarrollo económico y tecnológico independiente es la base para la producción para la defensa (Fabricaciones Militares, industria aérea, astilleros, etc.). Todo ello se complementa con una política de amistad y solidaridad con nuestros hermanos latinoamericanos, impulsando acuerdos políticos y económicos en la perspectiva de la Patria Grande por la que lucharon San Martín y Bolívar. La hipótesis de conflicto y de guerra sobre la que debe estructurarse la Defensa Nacional, es la amenaza de agresión de las potencias globalizadoras y la recuperación de las tierras y aguas usurpadas. Nos basaremos en la doctrina sanmartiniana de la movilización total para la independencia total.

Lucharemos por la recuperación del patrimonio nacional entregado y su alto valor estratégico. Es una larga historia de sometimiento, desde los empréstitos con la Baring Brothers, pasando por los tratados de 1825 y 1933 con Inglaterra, hasta los nuevos convenios como los de Madrid de 1989 y de Londres de 1990, el acuerdo extra OTAN y los acuerdos con el FMI. De los capitales del imperio que vinieron a adueñarse de nuestras riquezas decimos, como lo hizo el Gral. Baldrich: "Maldita la hora en que vinieron, bendita la hora en que se vayan". Impulsaremos la reestatización de YPF, Gas del Estado y demás empresas energéticas, recuperando el poder de decisión nacional sobre los hidrocarburos, y la propiedad nacional pública del subsuelo, como lo impulsara el Gral. Mosconi. Igualmente impulsaremos la recuperación de nuestras industrias de base; de nuestra aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas (causa por la que diera su vida el Vicecomodoro Martorano). Bregaremos por la recuperación de nuestra Marina Mercante de bandera argentina, pilar del transporte interior y exterior del país y de la defensa nacional; como así también por la nacionalización del comercio exterior. Por la recuperación de nuestros ferrocarriles, cuya red deberemos reconstruir después de la destrucción de los privatizadores. Trabajaremos por la recuperación de nuestro Correo Argentino y de nuestras telecomunicaciones, industria atómica, y demás emprendimientos de alta tecnología, unidos al desarrollo de los institutos científico-tecnológicos.

Como el Gral. Arenales y Padilla compartiendo el fragor del combate con los pueblos originarios, como el Gral. Artigas y el Comandante Andresito, nos hermanamos con esos pueblos milenarios en la recuperación de sus tierras, sus culturas y todos sus derechos conculcados.

Lucharemos por la recuperación de las tierras desnacionalizadas, y para que la tierra sea un bien nacional de trabajo y no un instrumento de usura y poder del capital financiero y de las nuevas o viejas oligarquías. También, por la recuperación de la explotación de nuestra riqueza ictícola. El desarrollo armónico de la nación exige una amplia base agrícola, poblacional y productiva, y la explotación nacional y racional de nuestros mares sin las cuales es imposible resolver rápidamente y a un costo posible la tremenda desocupación, que sean los cimientos para el desarrollo pujante de la industria; forjando así un soporte sólido para el desarrollo de la industria pesada y de alta tecnología.

La lucha por la segunda independencia exige, como primera condición, que el pueblo rompa sus cadenas. Por eso, la lucha emancipadora está impregnada por la lucha por la libertad, lo que exige la investigación y castigo de todos los crímenes cometidos contra el pueblo y la Nación Argentina, y la más amplia libertad de acción de las fuerzas patrióticas y populares. Cómo ya ocurrió en la Guerra en la que surgimos como Nación, también ahora, en el curso de la lucha por la segunda y definitiva emancipación, será el ruido de rotas cadenas, el grito sagrado de ¡Libertad! de todo un pueblo, el que barrerá con el Estado de la sumisión y la opresión, y parirá el nuevo Estado argentino.

Sean eternos los laureles que supimos conseguir, coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir.

Buenos Aires, 27 de  marzo de 2004.