Comisión Nacional por la Conmemoración del Bicentenario de la Reconquista (12 de agosto de 2006) y de la Defensa de Buenos Aires (5 de julio de 2007)

Discurso Luis Garcilazo (VGM)

 

A los amigos, compañeros y camaradas:

Razones de fuerza mayor me impiden estar con ustedes en este día tan importante para la patria. A 200 años de aquel histórico triunfo fundacional para nuestra Nación, la herencia que nos dejaron los patriotas que derrotaron a las tropas invasoras inglesas, sigue siendo un punto de referencia imprescindible para los que luchamos por la segunda y definitiva independencia argentina.

Aquellos hombres y mujeres que ya trabajaban para la libertad, supieron sumar la voluntad de un pueblo dispuesto a tomar las armas con los militares patriotas para derrotar al invasor, abriendo el camino de la emancipación.

Sus enseñanzas son inmortales. En 1982, volvimos a empuñar las armas contra el mismo enemigo, para recuperar la última porción colonial de nuestra patria. Nuestros camaradas mártires de la lucha por la liberación, velan nuestra soberanía en Malvinas y en las aguas del Atlántico Sur. Aquellos combates de 1806 y 1807, como los de Malvinas, son cubiertos por un manto de olvido, calumnias y mentiras, tienen que falsear la verdadera historia para demostrar que es una locura desafiar al orden impuesto por las grandes potencias. La Reconquista, como la guerra de Malvinas, enseñan quienes son los enemigos históricos, quienes son los amigos y que hay un camino como en 1806: el pueblo en armas para ponernos de pie como Nación.  Esta es la primera condición para liberar nuestras manos y nuestras mentes y conquistar la felicidad de nuestro pueblo. Es el mismo camino que han recorrido todos los pueblos del mundo para conquistar su dignidad, y el que se sigue recorriendo hoy frente a las nuevas agresiones del imperialismo contra países cuya heroica resistencia nos llena de admiración, como Palestina, el Líbano o Irak.

Como en aquellos momentos de la emancipación en nuestra América Latina también nos vamos poniendo de pie, calando a gobiernos que actúan como gerentes de nuestra opresión nacional o que practican el doble discurso o cambiando muy poco, apenas suficiente como para que siga funcionando el sistema que garantiza la dependencia y el atraso. Por eso, cada día que vivimos en nuestra querida patria, es también un día de lucha por la reconquista. Reconquistar nuestros territorios y nuestras aguas colonizadas, reconquistar nuestros recursos naturales, reconquistar nuestro patrimonio nacional, reconquistar nuestra dignidad nacional y reconquistar nuestro futuro.

Aquella tarea grandiosa de 1806, mezcló la sangre generosa de negros aborígenes y criollos, hombres y mujeres del pueblo junto a militares, curas e intelectuales; en este nuevo siglo, completar esa tarea grandiosa, también exige la unidad de quienes producen la riqueza nacional en la industria, el campo y las aulas y de los que están dispuestos a defenderla. Aquel pueblo insurrecto de la Reconquista, aquellos ejércitos independentistas y aquella Primera Junta, siguen palpitando en el presente para marcarnos el futuro que nuestro pueblo y nuestra patria se merecen.

Queridos amigos, queridos compañeros, queridos camaradas: los abrazo con todo mi corazón.