Comisión Nacional Permanente de Homenaje al

Tte. Cnel. (R) Don Adolfo C. Philippeaux

3.- Los hombres como Philippeaux no son inmortales, son eternos.

Dr. Julio Carlos González. (Ex Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación).

 

Es muy emotivo y de mucha responsabilidad, tener que referirse a una personalidad como fue el Teniente Coronel Philippeaux. Debemos partir de algo que todos los días podemos comprobar todos nosotros y es que en nuestro país hay dos clases de héroes: los que tienen estatua y el soldado desconocido.

De los que son perpetuados por una estatua o el bronce hay que señalar que algunos de ellos ni siquiera han existido, son falsos héroes o héroes inventados. Para los héroes que pretenden entronizar las estatuas y los bronces cabrían aquellas palabras del Martín Fierro: no son todos los que están ni están todos los que son.

En cambio el soldado desconocido —con uniforme de militar o manos de trabajador—, es el héroe de carne y hueso que los pueblos muchas veces olvidan, porque el régimen que nos domina impide que se los recuerde.

El Teniente Coronel Philippeaux fue un argentino de carne y hueso, de alma grande, de espíritu, de convencimiento, de lucha y de lucha dura.

¿Cuál fue el más trascendente de sus actos? Revolución del General Valle en 1956, revolución restauradora del gobierno legalmente designado por el país y que había sido abatido. El Teniente Coronel Philippeaux, en la provincia de La Pampa, realizó un acto sin precedentes en la historia de los golpes militares argentinos: restauró el gobierno designado por el pueblo. Terminado el control militar de La Pampa, volvió a colocar al gobernador elegido por el pueblo, al Superior Tribunal de Justicia que la Legislatura había elegido y volvió a colocar en sus funciones a los intendentes, concejales y legisladores provinciales.

Una revolución restauradora del gobierno del pueblo y para el pueblo, un caso único y sin precedentes en nuestro país, en el que todos fueron golpes de Estado aprobados, desaprobados, sangrientos o tenebrosos como el de 1976.

Philippeaux fue un héroe de carne y hueso, de alma y espíritu, por eso restauró el gobierno del pueblo, para el pueblo y para realizar el bienestar del pueblo.

Este episodio no es común, por eso Philippeaux está condenado por el dominio de la gran prensa imperialista a ser un soldado desconocido para el pueblo.

Los que los conocimos, los que tratamos con él sabemos lo que fue: un soldado desconocido que restauró el Estado de derecho, un acto sin precedentes en la historia argentina.

No lo olviden nuca, por favor, sobre todo los jóvenes.

Hay algo más importante en la vida del Teniente Coronel Philippeaux que, para poder dimensionarlo, debemos partir de esta reflexión filosófica: los hombres, como Philippeaux, no son inmortales, son eternos. Porque cada día que pasa los muertos con convicciones mandan más, porque la voluntad de ellos llega y continúa, y se multiplica de generación en generación, dé época en época, para que podamos ser de una vez por todas un Estado Nacional Argentino, definitivo e irreversible.

Por eso, el mejor homenaje que podemos hacerle al Teniente Coronel Philippeaux y a tantos soldados desconocidos, que son también héroes desconocidos, es que continuamos junto a ellos, en cada uno de nuestros actos, y que su voluntad de hacer un Estado Nacional Argentino definitivo e irreversible en esta santa tierra, saqueada desde hace dos siglos, es la voluntad que fue y será de cada uno de nosotros.

Para que cada día que pase los muertos manden más, cumplamos la voluntad de construir una Nación Argentina definitiva e irreversible.

4.- CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION O.D. Nº 1.621 1

SESIONES ORDINARIAS, 2004

ORDEN DEL DIA Nº 1621

COMISION DE DEFENSA NACIONAL

Impreso el día 15 de noviembre de 2004

Término del artículo 113: 24 de noviembre de 2004 SUMARIO: Fallecimiento del teniente coronel Adolfo Philippeaux. Expresión de pesar.  Atanasof. (6.484-D.-2004.)

Dictamen de comisión

Honorable Cámara:

La Comisión de Defensa Nacional ha considerado el proyecto de declaración del señor diputado Atanasof por el que se expresa pesar por el fallecimiento del teniente coronel Adolfo Philippeaux, el día 2 de octubre de 2004; y, por las razones expuestas en el informe que se acompaña y las que dará el miembro informante, aconseja su aprobación.  Sala de la comisión, 2 de noviembre de 2004.

Jorge A. Villaverde. – Mauricio C. Bossa.

·                       Alicia M. Comelli. – Gerardo A. Conte Grand. – Alberto A. Coto. – Dante R.  Elizondo. – Gustavo E. Ferri. – Daniel O. Gallo. – Nilda C. Garré. – Jorge R.  Giorgetti. – Julio C. Humada. –

Margarita O. Jarque. – María del Carmen C. Rico. – Cristian A. Ritondo.

·                       Oscar E. Rodríguez. – José A. Romero.

·                       Hugo D. Toledo. – Domingo Vitale.

Proyecto de declaración
La Cámara de Diputados de la Nación

DECLARA:

El pesar de este cuerpo legislativo por el fallecimiento del teniente coronel Adolfo Philippeaux, ocurrido el día 2 de octubre del 2004 a las 14.00 horas, disponiendo que la Presidencia de la Cámara haga llegar, por donde corresponda, copia del presente a manera de sentidas y sinceras las condolencias a los familiares del mismo.

Alfredo N. Atanasof.

INFORME

Honorable Cámara:

La Comisión de Defensa Nacional, al considerar el proyecto de declaración del señor diputado Atanasof, cree innecesario abundar en más detalles que los expuestos en los fundamentos, por lo que los hace suyos y así lo expresa.

Jorge A. Villaverde.

FUNDAMENTOS

Señor presidente:

El teniente coronel Philippeaux fue una personalidad de enorme trascendencia y gravitación política y militar de los últimos 50 años de la vida argentina.  Fue, sin duda alguna, una de las más relevantes figuras militares patrióticas y democráticas, profundamente vinculado al pueblo. Fue jefe del Destacamento Reforzado del Regimiento Escolta del señor presidente de la Nación, teniente general don Juan Domingo Perón. Jefe, en La Pampa, de la revolución que encabezara el general Valle (quien murió fusilado por orden de la dictadura de Aramburu-Rojas), en donde armó al pueblo, liderando un levantamiento popular que inscribió una de las páginas más brillantes de la lucha popular de los últimos 50 años.  Derrotada la revolución, fue condenado a muerte (junto al civil Nores Martínez y al oficial subinspector de la Policía Federal, Turdera). El heroico comportamiento de jóvenes oficiales de la Fuerza Aérea en la base en San Luis, retrasó su envío a Bahía Blanca en donde debía ser fusilado.  Ocupó cargos públicos, durante el tercer gobierno del teniente general don Juan Domingo Perón y luego, a su muerte, de la vicepresidenta de la Nación, señora María Estela Martínez de Perón.

Preso luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que derrocó al gobierno constitucional, fue confinado en La Pampa, para luego de varios años trasladarse, a Mar del Plata en donde fijó su residencia.  Su último cargo público fue en el ámbito de la pesca nacional, del que se alejó definitivamente, por oponerse a la entrega del patrimonio nacional ictícola a manos de las potencias extranjeras dueñas de los factorías, que han depredado nuestro recurso pesquero hasta casi su su conducta fue patriótica y popular, fue en los hechos, condenado a la muerte civil.

Un silencio total sobre su vida, su pensamiento y sus propuestas, se pretendió ejecutar permanentemente.  Sin embargo, lejos de hundirse en el ostracismo al que pretendieron arrojarlo los enemigos del pueblo y de la patria, retomó las banderas de lucha de su pueblo, y fue el fundador del Foro Patriótico y Popular, desde el cual trabajó para profundizar una nueva huella de unidad patriótica y popular, que alumbrara el camino de una transformación profunda de nuestra Argentina.

Por ello, la pérdida de un gran hombre con códigos de honor muy altos, es razón para expresar nuestro pesar.

En consecuencia pido la aprobación del presente.

Alfredo N. Atanasof.