Comisión Nacional Permanente de Homenaje al

Tte. Cnel. (R) Don Adolfo C. Philippeaux

Virginia del Valle Martínez de Philippeaux en Gral. Pico, La Pampa, 16 de septiembre de 2006, III Congreso Latinoamericano de educación superior

 

Agradezco a los organizadores del Congreso Latinoamericano de educación superior y autoridades gubernamentales y público presente:

Con mucho respeto y afecto quiero dejarles algunas reflexiones sobre la vida y los ideales de un Capitán de Perón, un soldado del pueblo: mi esposo, el Teniente Coronel Adolfo Philippeaux, un valiente militar que amaba la democracia y defendía los derechos de los pueblos.

Aquí La Pampa fue bendecida por Dios, el destino lo hizo un pampeano que quiso a sus pampeanos como a verdaderos hermanos.

Philippeaux, estaba como Jefe del Distrito militar de Santa Rosa, aquí se ganó el cariño de los pampeanos. En este destino al que lo habían mandado “para que no pudiera embromar”, como dijo un superior suyo, se produjo el levantamiento del 9 de junio de 1956, encabezado por el Gral. Valle, a quien lo acompañaron, entre muchos otros, Tanco, Cogorno, Ibazeta, Cortínez, González, etc., y en la parte gremial Framini, Tolosa, etc.

En La Pampa, Philippeaux, actuó junto al suboficial Nicolás Navarro, y en el orden civil junto al compañero Aquiles Regazzoli, y el Dr. Agustín Nores Martínez, “Cholito” de Diego, y muchos más, se alzan en armas para restituir al gobierno elegido por el pueblo. Todos los hombres del 9 de junio, cumplieron cabalmente el precepto constitucional que dice: “todo ciudadanos está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta constitución”.

Philippeaux, junto a sus compañeros revolucionarios, armaron a los paisanos y echó a los gorilas que venían a vender la patria. Esa revolución triunfó, desgraciadamente, solo en La Pampa.

Mientras los revolucionarios no derramaron sangre de hermanos, cuando los gorilas los derrotaron fusilaron a militares patriotas y a hombres del pueblo. Entre esos militares estaba el Gral. Valle, una persona de bien, un ejemplar esposo y padre. Su querida hija Susana, que hace poco nos dejó para irse junto a su padre, a Perón, a Evita, y a todos los mártires del pueblo, está seguramente con nosotros, continuando con la causa del pueblo.

Así actuaron los que se autodenominaron “libertadores”, pero que fueron en realidad fusiladores. ¡Qué oscuro proceder de estos gorilas que solo con la usurpación del poder podían gobernar a un pueblo que jamás los elegiría! No solo la ambición del, poder los unía, estaban detrás de ellos los factores económicos. Querían instaurar una dictadura al servicio de los intereses de la oligarquía y el capitalismo internacional.

En 1930, 1955, 1966 y en 1976, vinieron a entregar la Patria y destruir la nación. Las consecuencias del golpe fusilador de 1955, del que se cumple hoy un triste aniversario, así como las del golpe del ’76 fueron nefastas, desparecidos, voltearon las chimeneas, destruyeron los derechos de los trabajadores, etc.

Siempre hay que respetar  lo que el pueblo quiere y necesita: una democracia verdadera, una democracia grande, un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Una democracia que respete nuestros derechos y atienda a todas nuestras necesidades.

El pueblo sigue luchando por los 30.000 detenidos desaparecidos, por los niños robados, contra el pago de la deuda externa ilegítima, usuraria y fraudulenta, los bajos salarios, la explotación, la entrega del patrimonio nacional.

Hay que terminar con la extranjerización de tierras, como ha señalado la iglesia: hay que recuperarlas para el patrimonio de su único dueño: el pueblo.

Hay que impedir que nos arrebaten nuestro petróleo de la plataforma continental marina, donde ya están los piratas ingleses que usurpan nuestras islas Malvinas. ¡Ya nos robaron nuestra YPF! La riqueza petrolera es solo del pueblo: por esto dio su vida el Gral. Mosconi.

Otro tema es nuestra pesca en manos extranjeras, depredando nuestros mares, dejando nuestros trabajadores desocupados y mientras nuestros niños comen de la basura no conocen el pescado.

Esto no lo digo yo solamente: es de público conocimiento. ¿Qué pasa con tanta impunidad? ¿Cómo pueden los que vendieron la nación y robaron al pueblo andar como si fueran inocentes? Algo anda muy mal en la justicia compañeros. Pero ¡ojo! porque la justicia divina llegar inexorablemente, si o si.

Las mujeres, seguidoras del ejemplo de nuestra Evita, educadoras de los hombres del mañana, somos el ejemplo en las luchas diarias que se realizan en nuestro país. Yo, como parte de la Comisión organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres, filial Mar del Plata, les recuerdo que Jujuy no espera para participar del XXI Encuentro, para intercambiar ideas, vivencias, exigir el respeto que nos merecemos, terminar con la discriminación de nuestro genero. Estamos en democracia y por lo tanto nos asiste el derecho a ser escuchadas.

Los revolucionarios del 9 de junio de 1956 querían una patria justa, libre y soberana como decía el Gral. Perón; libre de todo dominio extranjero, como decían los padres de la patria.

Los verdaderos patriotas hoy luchamos por lo mismo.

Compañeros: el imperialismo viene por todo. Vienen por Argentina, por Venezuela, por Cuba, por Bolivia, por toda nuestra América Latina.

Los imperialismos son insaciables: quieren nuestro petróleo, nuestras tierras, todas nuestras riquezas, ¡nuestras vidas! Pero si nos unimos podemos derrotarlos.

Insisto compañeros: si en 1945 fue “Braden o Perón” o es “Bush o Argentina”.

Hay que unirse compañeros, hay que dejarse de embromar con divisiones falsas, porque como dice el dicho: o peleamos todos juntos o nos cuelgan a todos por separado.

Como dice nuestro querido himno: ¡Coronados de gloria vivamos! ¡O juremos con gloria morir!

¡Viva la Revolución del 9 de junio de 1956!

¡Vivan los héroes del 9 de junio de 1956!

¡Viva la patria!