El martes 15 de julio, todos al Monumento a los Españoles, junto a los productores rurales

Convocamos a todos los sectores patrióticos, democráticos, nacionales y populares a participar del acto de los productores rurales, el próximo Martes 15 de julio de 2008, a las 15:00 hs., en el monumento a los Españoles, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Lo hacemos en rechazo a la Resolución Nº 125 adoptada por el Poder Ejecutivo, resolución administrativa del Ministerio de Economía dictada el 10 de marzo, Resolución que, como bien dicen los productores rurales, fue la gota que rebalsó el vaso y desencadenó la más grande rebelión agraria conocida hasta ahora.

El gobierno de los Drs. Kirchner ha dado sistemáticamente la espalda a los productores rurales, especialmente a los pequeños y medianos, y contribuyó con su política de sojización a la destrucción de la lechería, la ganadería, la producción triguera, de maíz, etc.

Dicha Resolución ha sido ratificada por la Cámara de Diputados de la Nación ignorando su vicio de origen, su inconstitucionalidad, dado que el Poder Ejecutivo no puede dictar impuestos y porque la Resolución fija además un porcentaje de carácter confiscatorio.

El objetivo de esta Resolución sincerado por el ex presidente Néstor Kirchner, es destinar su recaudación al pago de la Deuda Externa usuraria, fraudulenta e ilegítima, deuda que ha sido “legitimada” por su turno de gobierno. El Dr. Kirchner se negó investigarla, así como también impulsar que el Congreso de la Nación en uso de sus atribuciones lo hiciera, tal como el juez Ballestero indicara en su fallo en la llamada causa “Olmos”, promovida por el ilustre patriota Don Alejandro Olmos. Los compromisos internacionales que afronta nuestro país en la actualidad son peores que los que el gobierno del Dr. De la Rúa dejó a la Nación Argentina.

Una consecuencia inevitable de la medida adoptada por el Ejecutivo nacional será la pérdida de  los pequeños y medianos productores de sus tierras.

Despojar de sus tierras a los productores agrarios pobres, medianos e incluso acomodados, fue un objetivo manifiesto durante la década de los ’90, período durante el cual desaparecieron más de 100.000 productores. La rebelión popular que puso fin al gobierno del Dr. De la Rúa, obligó al Dr. Eduardo Duhalde a dictar medidas que frenaron el remate de campos. Fue la lucha de los productores agrarios la que impidió el despojo total de sus campos, pero aún hoy hay varios miles de productores quienes tienen sus tierras hipotecadas y de las que podrían ser despojados.

Los impuestos confiscatorios en contra de la producción agraria y la ausencia de una verdadera política agraria nacional, generan las condiciones  para avanzar en la liquidación de los productores en particular de los pequeños y medianos. Como ha dicho reiteradas veces el Presidente de la Federación Agraria Argentina Sr. Eduardo Buzzi, estos “quedarán fuera de la cancha” con las medidas impuestas por la Resolución Nº 125, recientemente refrendada por la Cámara de Diputados.

Los pequeños y medianos productores que no podrán hacer frente a la producción con impuestos confiscatorios como los dispuestos por el Poder Ejecutivo y sin otro tipo de medidas que fomenten la producción agraria nacional, se verán obligados a ceder sus tierras a los grupos financieros a través de los pooles de siembra, paso previo al despojo definitivo de sus campos. Este es el tránsito de la privatización de las tierras de los pequeños y medianos productores: de productores a minirentistas, y de minirentistas a despojados de la propiedad de sus tierras. Esta medida, junta a la extranjerización de casi 20 millones de hectáreas, completaría la enajenación del territorio nacional.

Acompañaremos a los productores rurales en sus reclamos en contra de la Resolución Nº 125 ahora refrendada por Diputados, su rechazo a su aprobación en la Cámara de Senadores, y por un plan agropecuario integral. En este sentido, sostenemos la necesidad de que las llamadas retenciones sean diferenciadas y coparticipables, se proceda a la recuperación de las casi 20 millones de hectáreas extranjerizadas promoviendo un plan agrario nacional para atender a la solución del problema del hambre, el trabajo y la propiedad de la tierra, entendida esta como un bien de trabajo y no como un instrumento de la especulación.

Virginia del Valle Martínez de Philippeaux, presidenta del Foro Patriótico y Popular

Eduardo Mariano Lualdi, Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

1. La patriada de los productores agrarios

Editorial CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina Nº 27

Durante 21 días los productores del campo llevaron adelante la más prolongada protesta que se recuerde.

Este es un hecho histórico: los sectores más empobrecidos del campo, muchos pertenecientes a los pueblos originarios, sectores medios e incluso acomodados, transformaron las medidas de lucha convocadas por las entidades rurales en una movilización masiva, asamblearia, principalmente nucleada en los denominados “autoconvocados” que protagonizaron centenares de cortes de ruta. El analista Rosendo Fraga señaló que ni en lo más profundo de la crisis del 2001, se alcanzó tal movilización con centenares de cortes de ruta, 400 según algunos, más de 1.000, según otros.

Se trató entonces, de una verdadera pueblada agraria.

El desencadenante del conflicto fue la decisión unilateral e inconsulta del gobierno de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner de aplicar una suba a las retenciones, configurando un verdadero impuestazo.

Lo que se convocó como una moderada protesta por dos días, se transformó, producto del descontento de los sectores más empobrecidos del campo argentino, en una verdadera pulseada entre esos productores y el gobierno.

La lucha de los productores agrarios concitó el apoyo de grandes contingentes urbanos: al provocativo discurso presidencial del martes 26 de marzo, le sucedió un cacerolazo que ganó la Plaza de Mayo y sus alrededores, al que el oficialismo desalojó utilizando los favores de patotas pagas, las que actuaron como verdaderas fuerzas parapoliciales.

La utilización de esos grupos de choque organizados con el objetivo de quebrar la lucha del productor agrario e impedir la solidaridad de otros sectores populares, encendió una generalizada indignación en el interior y en los centros urbanos.

La Dra. Fernández de Kirchner utilizó los medios de difusión masivos para denigrar la lucha agraria; la caracterizó como producto de una “conspiración oligárquica” y ridiculizó los cortes de ruta llamándolos “piquetes de la abundancia”.

Luego del primer discurso presidencial centenares de productores agrarios se volcaron a las rutas indignados por la soberbia y las mentiras promovidas desde el oficialismo.

Los “autoconvocados” no pertenecen a ninguna de las cuatro entidades rurales. Son miles de productores y trabajadores que se han nucleado a través de las asambleas y las movilizaciones, utilizando el histórico camino de lucha que reaparece una y otra ves a lo largo de la historia de nuestra Nación: la pueblada.

La rebelión agraria, la patriada de los productores del campo, provocó un profundo temblor en la política nacional.

Gobernadores oficialistas fueron empujados por los productores agrarios a la oposición a la política oficial hacia el campo; intendentes y concejales que conviven a diario con los productores hicieron conocer su disidencia con las decisiones del Ejecutivo Nacional y pasaron a apoyar la lucha de los productores.

En los pueblos se conoce en detalle el resultado de la política aplicada a la producción agraria en el campo. En ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, mientras el municipio recauda $8 y la provincia $28, el gobierno nacional se lleva $1.225 por cada hectárea de soja cultivada. Por eso es cierto el planteo de los productores cuando hablan de un país que de la mano del oficialismo de los Drs. Kirchner ha recreado lo peor del centralismo unitario. Y que acentúa las características de un país que no es ni republicano, ni representativo, ni federal.

El reclamo por retenciones diferenciadas y coparticipables cuestiona de fondo las medidas distorsivas tomadas por al Ejecutiva Nacional, en beneficio del trabajador, el productor y las provincias.

Las retenciones a las exportaciones, al igual que el IVA con relación a los consumidores, tienen un carácter regresivo con relación a los productores: afecta más a los productores más pequeños, expulsados por los latifundistas y pooles de las mejores tierras hacia las menos productivas y más distantes. Es un impuesto distorsivo, pues castiga a la utilización productiva de la tierra y premia a los que la mantienen sin producir. Si lo que se buscara verdaderamente fuera una redistribución de la renta del campo, como dice el gobierno, a lo que tendría que apelar es a los impuestos a la tierra y a la ganancia. ¿Por qué no lo hace? Supuestamente porque las retenciones son más fáciles de cobrar, lo que es una excusa banal con la tecnología informática que hoy existe. Si no lo hace es porque no quiere malquistarse con los grandes propietarios de tierras con los que el gobierno mantiene una estrecha asociación y múltiples negocios; y no quiere coparticipar con las provincias los aumentos de recaudación.

En efecto, el oficialismo elude todo cuestionamiento a los grandes apropiadores de la tierra. Ejemplo claro de este comportamiento político y económico del oficialismo es su decidida promoción de la extranjerización de la tierra, la que alcanza las 17.000.000 de hectáreas. Esta política aplicada por el Dr. y la Dra. Kirchner tanto en sus épocas como gobernantes en Santa Cruz como ahora a cargo del Ejecutivo nacional, pone en evidencia el modelo agrario con el que comulga el oficialismo: el modelo Benetton, depositario de las estancias de Su Majestad Británica.

Estos sectores improductivos fueron largamente beneficiados por la administración Kirchner en su anterior y actual turno gerencial. El oficialismo gobernante ha garantizado la enajenación de las mejores tierras, comprometiendo las tierras productivas, las riquezas del subsuelo, los reservorios de agua dulce, espacios aéreos, etc.

La política del gobierno de los Drs. Kirchner, terminó por provocar disensos profundos en las alturas del poder.

Las minorías gerenciales se han divido producto de la dura y valiente lucha de los productores del campo. Las quejas del ex gobernador Reutemann, y los actuales mandatarios provinciales Schiaretti, Das Neves, Binner, etc., y de numerosísimos intendentes, son evidencias tangibles, pero no las únicas, de esta división entre los grupos de poder.

Esto plantea una situación compleja, porque el gobierno de los Drs. Kirchner necesita el control centralizado y unitario de los fondos del Estado para garantizar el control de una fuerza política y social del sistema, sumisa, que les permita alcanzar sus objetivos políticos y económicos. En un año en el que la crisis económica mundial promete nuevos sacudones que conmueven las economías de los países llamados “emergentes” como la Argentina; los próximos pagos de la deuda externa ilegítima, usuraria y fraudulenta que el gobierno del Dr. Kirchner renegoció para su cumplimiento, la crisis energética que traerá mayores penurias a la población así como complicaciones económicas de distintos órdenes, etc.

El gobierno no escucha. No escucha a los chacareros y trabajadores rurales. No escucha el malestar que deviene de una inflación galopante, se encierra en los inventos del Indec. No escucha a los que venimos señalando la grave situación sobre la soberanía nacional en el Atlántico Sur y la Antártida. No escucha, persiste en la confrontación. Ha perdido gran parte de la base de sustentación política (ya de por sí limitada, en su origen, a solo uno de cada tres argentinos en condiciones de votar). Habrá quienes crean que pueden aprovechar la situación de “río revuelto”, no lo ignoramos.

Pero la patriada agraria, la rebelión del campo ha retoma la pueblada como modo de protesta y camino para las grandes transformaciones. Siguen encendidos los fuegos de la rebelión popular que ardieron en diciembre de 2001 y que tanto trabajó el oficialismo gobernante por apagar. Quienes venían a terminar con los “piquetes” y las “cacerolas” fracasaron. Y este fracaso implica un cambio en la situación política cuyas dimensiones y alcances se harán sentir en el porvenir inmediato de la patria. Las fuerzas populares, patrióticas y democráticas tienen nuevas tareas y perspectivas por delante.

2. La patriada de los productores agrarios

El campo se plantó

por Pedro Zotto, CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina Nº 27.

Salieron desde los ranchos,  los pueblos y las ciudades de provincia. Los del tractor y la cosechadora, los de a caballo entre las vacas en la cría y de tambo, los de los corrales con chanchos, los trigueros, los de la naranja, el algodón y el tabaco, y tantos más.  Salieron muchos de los que fabrican las máquinas para cada uno de ellos. Salieron sus mujeres, sus hijos, sus maestras y hasta sus intendentes. En un país soja-dependiente, salieron los que trabajan y producen la soja, y aparecieron todos los que la soja corrió a las zonas marginales en donde siguen trabajando y produciendo los alimentos que consumimos todos.

Salieron los que no existen. Caminos de tierra y rutas pavimentadas se poblaron con alrededor de 300.000 personas en cientos de “piquetes”. Apareció la otra Argentina, recordándole a quienes manejan el país que el país es ciudad y campo, campo y ciudad. Los que trabajan y producen en el campo, más callados ¡vaya si se hicieron oír!

La envergadura de la patriada agraria fue inmensa porque la afrenta que recibieron fue salvaje: si a un asalariado le descuentan el 44% de su salario, se rebela. Pero no fue solo por eso.

El “proceso”, Menem, Kirchner

Con el “proceso” de Videla y Martínez de Hoz comenzó una política antiagraria. Se liquidó de un plumazo el Estatuto del Peón Rural, aprobado durante la presidencia de Isabel Martínez de Perón, que establecía las 8 horas en lugar de la jornada “de sol a sol”,  se volvieron a liberar los alquileres agrarios (arrendamientos). Los pequeños y medianos productores, los chacareros, fueron perdiendo sus tierras a manos de viejos y nuevos latifundistas. Se agravó la concentración del comercio exterior de granos y carnes en un puñado de pulpos cerealeros, aceiteros y frigoríficos.

El gobierno de Menem agravó esa política antiagraria. De Cavallo, el dólar sobrevaluado artificialmente igual al peso argentino, desvalorizó la producción del campo provocando que decenas de miles de pequeños y medianos chacareros se endeudaron quedando prisioneros de la usura de la banca estatal y privada. Al mismo tiempo, comenzó la sojización.

La chacra mixta tradicional rota cultivos y ganado manteniendo la calidad de la tierra, produce diversidad de alimentos, y requiere tecnología relativamente accesible al chacarero y su sistema cooperativo. La soja, de la que solo se consume el 3% en el país, empobrece la tierra requiriendo cantidades crecientes de fertilizantes monopolizados por dos grupos: Monsanto (norteamericano) y China. Requiere el uso de herbicidas y plaguicidas igualmente caros. Y sobre todo, requiere el uso de maquinarias sumamente costosas: una cosechadora cuesta alrededor de 400.000 dólares.

En esas condiciones, la sojización fue provocando la liquidación de la chacra mixta, desplazando el trigo y la ganadería hacia zonas marginales. Si por entonces no se sintieron tanto sus consecuencias fue porque la pueblada de diciembre de 2001, que barrió al gobierno de De la Rúa que había continuado la política antiagraria de Menem, tuvo entre las conquistas populares la suspensión de los desalojos de tierras y la licuación de las deudas de gran parte de los chacareros, que salvaron así sus chacras.

Con el gobierno de Kirchner la ofensiva sojizadora fue brutal. Se agravó el genocidio rural que había comenzado la dictadura y se había acentuado con Menem. A la vieja oligarquía se le sumó una nueva oligarquía. Los pooles surgidos en el menemato se multiplicaron y expandieron. Son grupos de usureros que concentran dinero especulativo nacional y extranjero, acaparando tierras en propiedad o en arriendo, en cantidades gigantescas: Cresud, gerenciado por Elzstain (originado en una financiera de la entonces llamada “multinacional rusa” y ahora asociado con capitales norteamericanos), sobrepasa las 600.000 hectáreas; Grobocopatel o Urquía superan con creces las 100.000 hectáreas. Urquía fue el candidato de la actual presidenta para la gobernación de Córdoba. Elzstain y Grobocopatel tienen múltiples negocios con el grupo gobernante.

Las dos oligarquías, la vieja y la nueva, al liquidar la chacra mixta, provocaron el encarecimiento de los cereales y carnes al desplazarlos a zonas marginales en función del crecimiento de la soja, convertida en un negocio concentrado en un puñado de latifundistas, pooles, cerealeras, aceiteras y productores de insumos y tecnología. Decenas de miles de trabajadores rurales y productores fueron forzados a emigrar del campo. Los que no tenían tierra en propiedad, fueron a las villas miserias en difíciles condiciones ya que no conocen los oficios de la ciudad. Los que tenían tierras propias fueron empujados a ser minirentistas en los pueblos y ciudades de provincia, a sobrevivir, por ahora, mientras ven como se pudren sus ranchos, alambrados, aguadas, y sus máquinas quedaban como chatarra: cuando acabe el “boom” de la soja no tendrán futuro.

El grupo sojero

El grupo sojero se fortaleció, con Kirchner, y se convirtió en una fuerza dinámica dentro del poder. La suba del precio del petróleo creó las condiciones para la producción de biocombustibles, acelerando la expansión de la soja (biodiesel) y del maíz (etanol). El crecimiento de la demanda de China y la India y el negocio de los biocombustibles provocaron el aumento de su precio internacional. Conquistada la pampa húmeda, la sojización se extendió hacia donde permiten las condiciones de calor, agua y suelo que necesita: Entre Ríos, el Noreste, el Noroeste y Cuyo. Los cultivos y producciones regionales fueron retrocediendo uno a uno: el trigo, la cría de vacunos y la lechería, la naranja y otras frutas, el algodón, el arroz, la horticultura, etc. El aumento del precio del maíz, principal alimento para el cerdo y el pollo, completó el mapa.

Expulsados gran parte de los trabajadores y chacareros, y reducida la producción de alimentos que consume el pueblo al ser arrinconada en las peores tierras, la consecuencia inevitable fue la inflación creciente y e indomable que sufrimos. A cambio, el grupo sojero —latifundistas y pooles, cerealeras, aceiteras y monopolios productores de insumos y tecnología—, hace ganancias fabulosas.

El gobierno de Kirchner alentó la sojización, se asoció al grupo sojero por medio de las retenciones con las que logró un “superávit fiscal” que financia la política de “borocotización” para armar un gran partido del sistema. Primero con la “transversalidad”, luego con la “concertación plural” y, luego de fracasar esos planes, con el PJ. Además, el gobierno emitió moneda y bonos en cantidades que nadie conoce, para mantener el cambio $ 3,15 a 1 dólar en beneficio de los exportadores, y para acumular reservas en dólares en el Banco Central, que apalancan los grandes negocios tales como la compra de YPF-Repsol, el “tren bala”, etc., y las obras públicas que se dan como “premio” o “castigo” a los funcionarios que se subordinan o retoban al actual gobierno gerencial.

La especulación con la tierra alcanzó niveles nunca vistos. El precio de la hectárea está a 4, 5 o más veces por encima del máximo histórico. Llega a pagarse más de lo que vale en el corazón de la zona agrícola de Estados Unidos, que está en medio de ese gran mercado consumidor. Imposible para un trabajador, un comunidad originaria, o un chacarero acceder a una mínima parcela. El negocio atrajo a los buitres extranjeros. Desde Jujuy a la Patagonia. Están o vienen en bandada capitales especulativos norteamericanos, ingleses, franceses, chinos, rusos, españoles, etc. ¡Hasta los Bush compraron una estancia! Son 17 millones de hectáreas de las mejores tierras argentinas que se han extranjerizado, muchas de ellas en zonas estratégicas. La Argentina de Kirchner se asemeja a un queso gruyere, con extensiones enormes, como las de Benetton en la Patagonia, que son un Estado propio dentro de otro Estado. Zonas enteras, con cerros y lagos, son cercados con la prohibición de paso para los argentinos. Tierras limítrofes son compradas por kilómetros del lado argentino y del del lindante en el país vecino.

El que busca encuentra…

Como se ve, son muchas las razones que fueron llenando el vaso hasta que rebalsó. Las asambleas son multitudinarias. El estado de movilización continúa. Después de muchas promesas estafadas, no hay credibilidad, hay “bronca”. Más aún cuando se observa que el gobierno busca “embarrar la cancha” bastardeando las negociaciones, en las que tampoco se confía.

¿Qué busca el gobierno con sus desaires, dilatando las negociaciones, utilizando a funcionarios patoteros, y lanzando discursos provocativos en los que se acusa a productores y trabajadores desde “golpistas” y “oligarcas” hasta ser responsables de la humareda que envuelve a Buenos Aires? ¿Por qué “embarra la cancha” empujando la situación hacia la confrontación? Conocerá el dicho: el que busca encuentra…

El campo está en la ciudad así como la ciudad está en el campo. La patriada agraria, con sus miles de banderas argentinas flameando en cada asamblea, con sus múltiples actos por Malvinas el 2 de abril, ha oxigenado la política argentina. Hay un antes y un después. Nada será igual después de esos históricos 21 días.

Las fuerzas populares, patrióticas y democráticas tienen un gran desafío por delante.

3. La patriada de los productores agrarios

Mensaje de la Sra. Virginia del Valle Martínez de Philippeaux, presidenta del Foro Patriótico y Popular, invitando a participar del acto de los productores rurales, el 25 de mayo de 2008, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe

Queridos compatriotas:

Quiero hacerles llegar mi invitación a marchar todos juntos este 25 de Mayo a Rosario, para estar junto a nuestros hermanos productores rurales y darles nuestra solidaridad en esta justa lucha que han emprendido.

Hay que darle a la familia del campo lo que corresponde, porque su trabajo engrandece la patria.

¿Qué esperan para volver la situación al 10 de marzo y promover un diálogo útil y sincero? Hay que abandonar la soberbia y la chicana: eso no es digno de ningún gobernante.

La rebelión de los hermanos productores y trabajadores del campo fue la justa respuesta al impuestazo confiscatorio de las retenciones. Pero como dice el paisano: fue la gota que rebalsó el vaso. ¡Hay tanta miseria en el campo! ¡Tanto pobre que espera que sus gobernantes dejen de meterle la mano en el bolsillo y se preocupen de su alimentación, de su salud, de su educación!

Queremos un país federal, ¡pero verdaderamente federal!, en el que se respete a los pueblos de interior, pueblos forjadores de la patria que regaron con su sangre la lucha por nuestra independencia y con históricas jornadas como el Grito de Alcorta, etc.

4. La patriada de los productores agrarios

Carta de la Sra. Virginia del Valle Martínez de Philippeaux, presidenta del Foro Patriótico y Popular, en apoyo a la lucha de los productores rurales y con motivo del 96º aniversario del Grito de Alcorta.

Buenos Aires, 24 de junio de 2008

 

Señor Presidente de la Federación Agraria Argentina,

Señores Dirigentes de la Federación Agraria Argentina,

Señores Dirigentes de la lucha de los productores rurales,

Señores Productores Rurales Autoconvocados,

Compañeras del Movimiento de Mujeres en Lucha,

 

 

De mi mayor consideración:

 

Mi nombre es Virginia del Valle Martínez viuda del Tte. Cnel. (R) Adolfo César  Philippeaux, capitán de Perón y soldado del pueblo.

Mi esposo fue jefe del Destacamento Reforzado de Combate del Regimiento Escolta del Gral. Perón durante sus dos primeras presidencias.

Él enfrentó al golpismo en septiembre de 1951, combatiendo a los sediciosos comandados por el Gral. Menéndez. Protegió al Gral. Perón durante los brutales bombardeos a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, refugiando al entonces presidente constitucional en su despacho. Sufrió junto a millones de argentinos, la infamia del golpe gorila de la Revolución fusiladora.

El 9 de junio de 1956, junto a ese gran soldado de la patria, el Gral. Juan José Valle, luchó por restituir el orden constitucional, encabezando la gesta restauradora en La Pampa, única provincia en donde la Revolución triunfó.

La derrota de la Revolución a nivel nacional selló el destino de esta empresa y muchos de sus protagonistas fueron vilmente fusilados por la dictadura de Aramburu y Rojas.

Mi esposo, queridos compañeros, salvó su vida por una circunstancia que desconoció hasta poco tiempo antes de su muerte: un puñado de jóvenes oficiales de la Fuerza Aérea Argentina, puso agua en los tanques de combustible del avión que estaba dispuesto para trasladarlo para su fusilamiento, impidiendo el viaje a Bahía Blanca, a donde lo debía llevar un connotado gorila y golpista, Capellini (el mismo que se alzó en armas en diciembre de 1975 contra el gobierno constitucional de la Sra. María Estela Martínez de Perón, antesala del golpe gorila y asesino del 24 de marzo de 1976).

Salvada su vida por esta noble acción de militares patriotas, fue conducido a distintas cárceles. Perseguido por todas las dictaduras, sufrió cárcel, tortura, destierro y todo tipo de persecuciones.

Mi esposo se opuso al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Detenido en Mendoza y trasladado a Buenos Aires, en ese mismo mes de marzo de 1976 fuimos confinados por la dictadura militar en La Pampa, en un paraje yermo y abandonado a la mano de Dios, en el que pasamos todo tipo de privaciones.

Por eso estaré siempre contra todo golpe de Estado; siempre defenderé los derechos del pueblo vengan los golpistas de donde vengan.

Soy santiagueña de nacimiento, recorrí el país junto a ese patriota y peronista que fue mi esposo; sé bien de los rigores del trabajo rural, de las esperanzas y anhelos del hombre de campo y su familia.

Fueron paisanos peronistas, peones rurales y hombres con conciencia cívica y democrática, los que acompañaron a mi esposo en la gesta del 9 de junio de 1956. No podía ser de otro modo, en esos hombres estaba gravado en su corazón los progresos que tuvieron durante el gobierno de mi líder, el Gral. Perón, mediante la Ley Nº 13.246 de Arrendamiento y Aparcería, y la Nº 13.020 de trabajo rural, así como los créditos que permitieron que el abnegado pequeño y mediano productor accediera a un pedazo de tierra en donde vivir y producir.

La oligarquía —me refiero tanto a la vieja oligarquía gorila y golpista como a la nueva surgida de estos años de vil entrega—, aspira hoy a liquidar a todos los pequeños y medianos productores para quedarse con sus tierras. El impuestazo confiscatorio tiene ese solo objetivo: despojar de sus tierras a los pequeños y medianos productores. Por eso yo he tomado partido a favor de los productores rurales.

Fue esa oligarquía y los idiotas útiles de siempre, los que derrocaron el gobierno constitucional del General Perón, y luego el de la Sra. María Estela Martínez de Perón. Aramburu y Rojas en una página negra de la historia, y Videla y Martínez de Hoz en otra.

Ahí andan los oligarcas como Benetton, el yanqui Tompkins o el inglés Lewis (que le dieron hasta un aeropuerto en Río Negro), apropiándose de nuestras tierras. ¡Casi 20 millones de hectáreas extranjerizadas! ¿Y nuestros gobernantes? Nada. Miran para otro lado como miran en tantas otras cosas.

Se habla mucho de Perón y de Evita, y ahora se la quiere imitar a esa mujer inigualable, pero se sigue el camino de la gran traición de la década del ’90, sin Junta de Granos, sin Junta de Carnes. Se habla del IAPI que organizó Perón, pero se presiona para que sean esos oligarcas los que manejen todo el negocio de la exportación; sigue vigente la Ley del genocida Videla para los obreros rurales, y ni hablar de los arrendamientos que pagan los productores.

En estos años que van del golpe de los gorilas del 24 de marzo de 1976 a la fecha han destruido el federalismo. Destruyen las provincias, los pueblos del interior, expulsan del campo a los jóvenes que con esta política no tienen futuro. Si tanto quieren redistribuir la riqueza ¡hagan coparticipables esas retenciones y no se queden con la plata de los paisanos de las provincias!

¡Cuánta mentira y cuánta soberbia compañeros! Y la mentira y la soberbia traen mucho sufrimiento. El gobernante debe querer a todo su pueblo, cuidarlo y protegerlo. Estos nos enseñó Perón y Evita.

Estoy conmovida de ver su lucha y su constancia, defendiendo el trabajo del hombre de campo, ¡defendiendo a la patria!, soportando la mentira, las provocaciones, el engaño, el ultraje y la represión. Estoy junto a esas mujeres argentinas sufridas y laboriosas —como las valientes mujeres del MML—, acompañando a sus esposos, hermanos e hijos sin importarle el sufrimiento. ¡Vivan las mujeres del campo argentino! ¡Ellas saben luchar por una causa justa!

En fin, solo quería hacerles llegar estas palabras de aliento y de bronca. Reciban todo mi apoyo en su justa lucha. Soy peronista de Perón y Evita, y por eso estoy para servir al pueblo como lo hizo mi esposo, que se jugó la vida por su líder y por su pueblo.

Los acompaño en mi corazón sabiendo que Dios y la Virgen nos acompañan en esta empresa de salvar la patria. Les deseo este 25 de junio en que conmemoran un nuevo aniversario del Grito de Alcorta, el mejor de los éxitos para bien de la patria y de su querido y sufrido pueblo.

Virginia del Valle Martínez de Philippeaux

Presidenta del Foro Patriótico y Popular

 

Como presidenta del Foro Patriótico y Popular, como hija de la querida provincia de Santiago del Estero, llamo a todos los amigos y compañeros a manifestarnos en ese histórico día del nacimiento de la patria junto a los productores rurales. A ellos quiero hacerles llegar mi más profunda solidaridad y respecto, y decirles que estamos a su disposición, en su justo reclamo y que estamos hermanados en la lucha por alcanzar una patria libre, justa y soberana, una patria libre de todo dominio extranjero, en donde todo el pueblo viva libre y feliz, construyendo al grandeza de la nación.

Virginia del Valle Martínez de Philippeaux

Presidenta del Foro Patriótico y Popular