Palabras de cierre a cargo la Sra. Virginia del Valle Martínez de Philippeaux

 

Compatriotas: Estamos en el año del Bicentenario de la Revolución de Mayo.

 

Aquellos patriotas que forjaron el nacimiento de la Patria, nos reclaman que sepamos, unidos, culminar su obra.

 

Mayo es una revolución inconclusa.

 

Las aspiraciones de libertad e independencia esperan la hora de su logro.

 

El anhelo belgraniano de “Ni amo viejo ni amo nuevo ¡ningún amo!”, espera ser impuesto por la voluntad de un pueblo decidido a encontrar en su efectiva y definitiva emancipación, la felicidad y el bienestar que se merece.

 

Aquella esperanza de ver una patria libre de todo dominio extranjero espera que nosotros, hombres y mujeres de hoy, la realicemos.

 

Allí están los colonialistas ocupando nuestros territorios, nuestros mares, amenazando nuestra Antártida, nuestra Patagonia, y robándose nuestros recursos naturales.

 

Y están los que desde adentro trafican con la Patria. ¡Unámonos! Hagamos brillar nuevamente ese sol del 25 de Mayo de 1810.

 

Que el ejemplo de aquella Primera Junta de Gobierno Patrio nos sirva para comprender cómo alcanzar el bien común, que es el bien del Pueblo y de la Patria.

 

Como dijo el General San Martín: ¡¡SEAMOS LIBRES!! Lo demás no importa.

 

Que en este Bicentenario de la Nación suene desde este Cenotafio y ante estos, nuestros queridos héroes de la Guerra de Malvinas, el juramento de honrar con nuestra conducta el imperativo que surge del Himno Nacional:

¡¡Coronados de gloria vivamos!! ¡¡OH juremos con gloria morir!!

 

¡¡¡Viva la reconquista patriótica de las Islas Malvinas!!!

 

¡¡Viva los héroes de Malvinas!!

 

¡¡Viva el Bicentenario de la Revolución de Mayo!!

 

¡¡Viva la patria!!