Palabras del VGM Santiago Tettamanzi

 

 

2 de abril de 2010

 

 

Compatriotas,  Camaradas Veteranos.

               Ante todo, deseamos expresar el repudio y el desagravio al atentado perpetrado en Mar del Plata contra el cenotafio ubicado en la Plaza Pesquero Narwal, de esa ciudad,  que recuerda allí a nuestros 649 Héroes, con el nombre  -como aquí-, de cada uno de ellos.

               Ese cenotafio fue construido por los propios Veteranos, -en este caso los Civiles Veteranos de Guerra-, tanto con sus manos como con su esfuerzo económico, el propio y el de varias entidades patrióticas, mayormente del ámbito laboral marítimo, que con su aporte hicieron posible, todos juntos, esa construcción.

               Ese cenotafio no nació de ningún decreto oficial.

               Nació de la propia iniciativa de quienes quisieron honrar a sus Camaradas Caídos.

               Y el atentado no fue una de las tantas pintadas con aerosol.

               Esa nueva expresión de desmalvinización fue con fuego.

               Se pretendió destruir con fuego.

               Pero, conceptualmente, el fuego es también la ahumada que se encendía en las atalayas.

               Es el faro o fanal que se enciende en una costa para guiar a los navegantes.

               Así, ese fuego que quiso ser de destrucción, que sea,  pues, el símbolo del alerta de la atalaya, y la guía del faro para los que navegan en la querida Causa de Malvinas.

 

               Bien, Compatriotas.

               Nuevamente el 2 de Abril reúne al pueblo argentino para recordar a sus Caídos y a sus Veteranos de Guerra.

               Es el 2 de Abril de la recuperación del ejercicio pleno de la Soberanía en nuestros archipiélagos australes ante la agresión reiterada del invasor.

               Es el 2 de Abril que nos reclama el mismo sentimiento que en 1982.

               Hoy en esta reunión de todos nosotros aquí, en este 2 de Abril, hay varias percepciones.

               La primera, es la de comunión de corazón y mente con aquellos Compatriotas que entregaron sus vidas.

               En anterior oportunidad hemos expresado, en este mismo sitio, que era la sangre del Pueblo derramada en defensa de la Soberanía Argentina, sin distinción de origen: cuadros militares, soldados conscriptos, fuerzas de fronteras y civiles voluntarios.

               También, es la percepción del necesario abrazo fraterno entre ese Pueblo y sus Veteranos de Guerra de Malvinas, y entre los Veteranos de Guerra entre sí, entendiendo todos en esa actitud que la República Argentina es suelo de hombres dignos del legado de nuestros mayores, iniciado en estas mismas calles desde las históricas jornadas de la Reconquista y la Defensa de 1806 y 1807.

               Otra percepción, la que no se puede obviar en el hoy, es la del presente, ese presente en el que algunos -que antes miraban para otro lado-, hoy engañosamente se rasgan las vestiduras por Malvinas.

               Ese presente que nos muestra a la República Argentina con su territorio quebrantado por la invasión militar extranjera de sus archipiélagos australes.

               Invasión que exhibe el incremento en material y personal, de la mayor base militar extracontinental que sufre el territorio de Latinoamérica.

               Invasión militar que agrega, en los inmensos espacios marítimos circundantes, el saqueo económico de las riquezas de las aguas suprayacentes y del lecho de su plataforma continental, tal cual son la pesca que realiza el usurpador y sus movimientos sobre los hidrocarburos como paso previo de la etapa de exploración a la etapa de explotación de petróleo y gas; y la futura arremetida sobre los estratégicos nódulos polimetálicos.

               Es por todos conocida esta cruda realidad; hecho que, en mérito a la brevedad de tiempo aquí disponible, nos exime de mayores comentarios.

               En otras oportunidades, en este mismo sitio, hemos expresado que la memoria de nuestros Héroes exige determinadas decisiones cruciales e imperativas. Y hoy, más que nunca, las repetimos, y lo reafirmamos categóricamente.

               Los más de 500 años de realidad histórico-jurídica que avalan nuestros derechos, así lo requieren.

                Compatriotas, Camaradas Veteranos, en este Viernes Santo que el Cristianismo recuerda en su Vigilia Pascual, invocamos la fe de justicia en la Causa Nacional, Latinoamericana, Anticolonial y Antiimperial, de Malvinas.

               Que así sea.