Palabras del VGM My (R) Contralmirante (R) Carlos Büsser

 

 

 

Como todos los años, en este día, haré la misma salvedad. Hoy es el día del Veterano de la guerra por las Malvinas y de homenaje a los caídos en esa contienda. Pero en realidad los argentinos recordamos el día en el que nuestro país recuperó la soberanía sobre las Islas Malvinas en 1982.

Y voy a recordar lo que ya he dicho muchas veces, pero que siempre es bueno repetir.

Ese 2 de abril cesó la usurpación británica iniciada en 1833. Dejó de haber autoridades y fuerzas británicas en las islas, las que fueron reemplazadas por autoridades y tropas argentinas. La usurpación que hoy ejerce Gran Bretaña comenzó el 14 de junio de ese año, como consecuencia de un nuevo acto de fuerza, cometido esta vez violando el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones unidas, que había ordenado el cese de hostilidades.

Los argentinos debemos estar profundamente orgullosos por la forma en que ejecutamos la recuperación de las Malvinas el 2 de abril y de las Georgias el 3. Fueron operaciones donde a la eficacia de la tarea militar se agregó un comportamiento hidalgo con los vencidos, que fueron tratados con absoluta corrección, todo lo cual se hizo extensivo a la población británica de las islas.

Debemos recordar que las tropas y autoridades británicas fueron entregadas a la embajada británica en Montevideo a las once de la noche del mismo 2 de abril, llevando todas sus pertenencias personales, mientras en ese mismo 2 de abril nuestra Fuerza de Desembarco iniciaba el regreso a sus asientos en el continente, el que finalizó el 3 de abril alrededor del mediodía.

Si las cosas hubieran terminado allí, con una negociación, hay non hablaríamos de que hubo una guerra. La guerra se produjo porque Gran Bretaña envió su fuerza de tarea a través de 8000 millas del Atlántico y atacó nuestras posiciones con medios navales, aéreos y terrestres. Y nosotros, al defendernos, libramos la guerra porque fuimos atacados.

En esa guerra no solamente intervinieron los efectivos de las fuerzas armadas. Participaron también, heroica y eficazmente, fuerzas de seguridad, civiles que eran marinos mercantes, pescadores, aviadores voluntarios, observadores del aire, funcionarios administrativos, capellanes, periodistas y muchos otros, sin olvidar a los innumerables voluntarios que se presentaron desde el primer omento y que no pudieron participar directamente en la contienda.

Las acciones militares finalizaron con la rendición de la guarnición de las Malvinas, pero ello no significa que se rindiera la Argentina, aunque muchos quieran interpretarlo así. Nuestro gobierno no realizó ninguna concesión al británico, que no obtuvo ninguna ventaja ni compensación de ninguna naturaleza, como es su costumbre cuando termina un enfrentamiento militar victorioso.

Durante todo el conflicto nuestros hombres mostraron su coraje y su patriotismo, y la población argentina mostró su apoyo y sus sentimientos malvineros. Pero producida la rendición del 14 de junio y el cese de las operaciones por nuestra parte, no supimos manejar la posguerra, que es tanto o más importante que manejar la guerra.

Rápidamente entramaos en las especulaciones sectoriales, comenzamos los reproches y los agravios, olvidamos o que habíamos dicho y proclamado inmediatamente después del 2 de abril y afirmamos lo contrario. Y de esa conducta no estuvo libre ningún estamento de la sociedad, comenzando un agudo proceso de desmalvinización que con mayor o menor intensidad perdura hasta hoy. No obstante cabe tener presente que la convicción de que nuestra guerra fue justa está instalado en la gran mayoría de la población. Las agrupaciones de veteranos que cubren todo nuestro territorio son un permanente testimonio del orgullo que como pueblo sentimos por haber hecho lo que hicimos.

En estos días estamos a las puertas de celebrar nuestro segundo centenario como Estado nacional el primer centenario nos encontró en un marco de progreso y esperanzas que auguraban un porvenir venturoso, aunque padeciéramos los naturales desequilibrios propios de todo rápido desarr9ollo. Este segundo centenario nos sorprende en un lamentable proceso de decadencia, con desencuentros graves y frecuentes entre los diferentes sectores sociales, con una dirigencia que no encuentra el rumbo, con una población que muestra signos de crisis moral, con una pobreza que invade a vastos sectores sociales, cosa que no debería ser.

En este cuadro poco feliz, la causa Malvinas aparece como uno de los pocos elementos que nos pueden llevar a aunar esfuerzos y a conciliar diferentes puntos de vista para alcanzar un objetivo común. Tal vez sea ésta una de las pocas motivaciones capaz de ponernos en marcha como una colectividad.

Y la oportunidad se da en estos días. Los británicos, siguiendo su estrategia de hechos consumados, están explorando la existencia de hidrocarburos en las aguas próximas a las Malvinas. Como colectividad debemos hacer todo lo posible para que todo les resulte más costoso y más difícil, para crearles todos los inconvenientes que sea posible concebir, para poner en evidencia nuestra determinación de no ceder nunca en nuestro reclamo y en mostrar una decidida actitud de recuperación de las islas, para que comprendan que nunca tendrán una posesión tranquila de lo que  nos han usurpado. En esta cuestión pueblo y gobierno debemos ser una sola fuerza unida tras el mismo objetivo: recuperar las islas.